martes, mayo 12, 2009

Analizando la situación Venezolana


La semana del 3 al 9 de mayo de 2009

Los líderes políticos, los propietarios, los militares y los policías

Viene Luis Vicente León a decirnos que resulta que Chávez sigue siendo tan popular como antes, cuidado si más. Que tras semanas de bombas lacrimógenas, de tomar acciones que demuestran claramente que su gobierno camina paso a paso y sin pausas hacia el comunismo, de prácticamente empujar a Manuel Rosales a Lima y a Antonio Ledezma fuera de la Plaza Bolívar, sigue siendo popular entre más de la mitad de los venezolanos.

La semana pasada fue violenta. No sólo y no tanto por la actuación policial y militar, y por los asesinatos, sino porque ni Hugo Chávez ni su proceso de aumento del control personal se detuvieron; al contrario, continuaron ganando terreno con claridad, dureza y determinación.

No vamos a repetir que es un camino hacia la perdición, que al gobierno se le enredan las cosas, que gana enemigos. Ya eso lo hemos dicho a nuestros lectores dominicales para que después venga la gente de Datanálisis a decir que Chávez es más popular que hace unos meses.

Es que todo eso es verdad.

Chávez no dirige su gobierno y su captación de poder hacia donde debería desde una perspectiva gerencial y democrática, sino hacia donde cree que debe hacerlo desde el punto de vista de consolidación y ampliación de su poder. Para un jefe militar una posición no se
conquista sólo en parte, una guerra no se gana sólo a medias. Por eso el Comandante en Jefe Chávez maneja sus tropas y elabora sus estrategias hacia la conquista total de la posición.

Y lo hace con todas las armas y recursos a su disposición; las fuerzas militares, su partido, las apetencias de poder y de usufructo de hombres y mujeres a su servicio -que después pueden ser echados a un lado, enjuiciados, aplastados, si se ponen pesados, si dejan de ser útiles o si hay riesgo de que se pasen al enemigo, y habrá quienes ocupen sus posiciones-, los dineros del gobierno, y los usa con estrategias y pensamiento militares. Empezando por no ver al contrario como un rival, como un adversario, como alguien que piensa diferente, sino como un enemigo. Y con un enemigo no se dialoga, excepto cuando está totalmente derrotado y sin fuerza. Y cuando ese enemigo está aplastado e incapaz de reaccionar, dialogar es un acto voluntario de caridad, no una necesidad.

¿Por qué sigue siendo tan popular?

Porque las tropas, siempre, aman, idolatran, al comandante triunfador. Miles de franceses murieron, fueron heridos, quedaron lisiados y destruídos para siempre en los campos de Europa, sus familias y su país desmantelados, pero los soldados franceses amaron y siguieron al Emperador, al Comandante, a Napoleón. Patton trató con dureza, con la más estricta disciplina a sus soldados y oficiales; los obligó a hacer marchas forzadas extenuantes para que su III Ejército se adelantara a todos para llegar a Palermo primero, a Bastogne después, a Alemania finalmente, donde si no entró antes que todos los demás, fue porque recibió órdenes estrictas de parar. Y sus agotados soldados y oficiales lo idolatraron.

Para las bases chavistas, y para los chavistas lealmente fervorosos y los que sólo están por conveniencia, Chávez es un comandante triunfador. Cada vez que toma una planta de Polar, invade y expropia una hacienda de Vollmer, cierra un canal de televisión o simplemente
impone una cadena nacional en horario estelar, para los chavistas su comandante está ganando otra batalla. Y ellos con él.

Porque, además, cada vez que hace algo de eso, Chávez deja bien claro que lo hace en nombre del pueblo, como líder que se preocupa por el pueblo y conquista para ese pueblo el petróleo, el gas, las tierras, las lanchas petroleras. Y si conquistó todo eso ahora, conquistará
mucho más para el pueblo mañana, y pasado, y en 2010, y después de 2012 si ese pueblo quiere, y se asume que querrá, que él siga siendo el Presidente, el Comandante en Jefe, el líder.

Cuando gente de la oposición se molesta porque Chávez sigue apareciendo como líder de más de la mitad de la población, olvida que más de la mitad de la población no lee periódicos ni tiene televisión por cable y además conforma eso que llamamos "los pobres". O sea que la estrategia política, comunicacional y de poder de Chávez ha estado bien orientada y ha sido exitosa, es a ellos a quienes habla.

Esos capitanes de lanchas petroleras expropiadas, que se babeaban viendo y escuchando al Comandante en Jefe allí mismo, a bordo de sus lanchas en la Costa Oriental del Lago, preguntándoles detalles, poniendo la mano en el mismo timón donde ellos ponen las suyas día
tras día para conducir su lancha, no fueron informados, han sido enamorados. Ellos no conocen -o se los borraron de las mentes- los imcunplimientos del chavismo con los trabajadores del acero y del aluminio, y con los petroleros de Oriente. Esos capitanes sólo tenían ojos y oídos para un Comandante que, atención, nunca les ofreció que las lanchas expropiadas serían de ellos ni que ganarían mejores sueldos. Les dijo que las lanchas ahora eran del pueblo y que ellos, por eso, ya no trabajaban para los oligarcas explotadores sino para el pueblo. El Comandante los libera de la esclavitud y de la humillación de trabajar por su sueldo miserable, y los hace partícipes de la gesta revolucionaria. Como los Tercios españoles, no cobran soldada suficiente pero cada uno es soldado de la gloria.

Como los venezolanos no leen, no saben cuántas veces en la historia los diversos caudillos han repetido el mismo mensaje y el mismo estilo no se crea que porque ahora hay ediciones de 5.000 ejemplares de libros dedicados a hablar mal de Chávez, eso es leer; los autores
politólogos sólo dicen, con mejores palabras, lo que esos 5.000 lectores no saben cómo escribir.

La estrategia con dos planes de acción.

Chávez sabe que tiene dos adversarios posibles que pueden ser peligrosos cada uno en su estilo y en su campo. Y para cada uno, tiene la estrategia adecuada.

No son los militares ni Globovisión, adelanto.

Los militares, como los policías metropolitanos y demás especialidades, son instituciones en las cuales la disciplina y el no pensar sino obedecer son fundamentales. Sin disciplina y cumplimiento de órdenes, simplemente no funcionan; nadie les preguntará a los militares si están de acuerdo o no con lo de patria-socialismo-muerte-venceremos ni sobre el fortalecimiento, dotación y uso crecientes de la milicia. El superior les da la orden y punto. A los policías metropolitanos no se les pregunta si les parece bien ir a contener una manifestación, ni se discute con ellos cuantas bombas de gas deberán lanzar, ni cuando. El superior da la orden y van, les guste o no.

Con los civiles la cosa es diferente, incluyendo a los militantes del PSUV y de cualquier partido. Los dirigentes proclaman la "disciplina partidista", sueñan con ella, la usan; pero no hay disciplina partidista si los militantes no están de acuerdo. Igual sucede con los sindicatos. Los líderes sindicales mandan en tanto en cuanto han sido electos para representar a los miembros de su sindicato. Puede que algunos usen el chantaje, el negociado de puestos de trabajo o
cualquier otra trampa para controlar al sindicato y sus miembros, pero también pueden ser señalados, desplazados, desobedecidos. Al final, esos dirigentes terminan tomando decisiones en función de las expectativas de sus representados porque llega un momento en que es
eso o destruir sus carreras y posiciones.

Ya le pasó a la CTV, le ha pasado a otros sindicatos, le pasó a Acción Democrática, a Copei y al MAS. Le irá pasando a UNT y al PSUV. Le ha pasado a Primero Justicia.

Poco a poco, vamos a ir viendo mucho de eso, ya la Asamblea Nacional no es ciento por ciento chavista, ya hay once diputados que se han convertido no en oposición desde la perspectiva de la Plaza Brion, sino conservando determinadas posiciones ideológicas que en su momento
fueron sus puntos de conveniencia con Chávez, y con esas mismas posiciones lo enfrentan. Veremos gobernadores y alcaldes que son y seguirán presentándose como chavistas, pero a quienes la fiebre centralista traerá problemas con sus propias poblaciones, y algunos
reaccionarán. Al persistentemente leal PPT, la persecución a Manuitt le está trayendo dificultades de posición.

Con Globovisión la situación es diferente. A Globovisión la ha salvado, hasta ahora, el error en el tiempo y ser lo que es. Quizás Chávez no se atrevió a cerrar dos canales de televisión uno tras otro. Y ahora ha corrido mucho tiempo. Pero una cosa es cierta, si se atrevió a dejar sin concesión a una de las señales de televisión más populares, más fácil debería ser sacar del aire a una señal de televisión de mucho menor alcance comparativo.

Globovisión es un canal exclusivamente de información y opinión, y ésa es una cuestión delicada: de una telenovela puede decirse que afecta convenciones morales y familiares, de un noticiero no; entonces Chávez lo que ha hecho es mantener a Globovisión bajo constante temor, con procedimientos y sanciones constantes, y limitada en su acción, negándole toda posibilidad de ampliar su alcance. También porque el gobierno ha sido incapaz de construir una televisión oficialista realmente popular, y lo sabe; necesitan un Ravell oficialista y no lo tienen.

Los dos adversarios son el pueblo y la clase media.

Al primero se le maneja con promesas, ilusiones, sueños. La imagen del caudillo, PDVSA es del pueblo, negar todo lo que hicieron en cuarenta años Acción Democrática y Copei -una trayectoria que, por cierto, esos partidos divulgan poco, dejando la iniciativa en manos de Chávez.

Ambos partidos tienen cifras y hechos demostrables que los menores de cuarenta años simplemente no conocen, ¿por qué no las dicen? ¿Por qué no hay una estrategia comunicacional agresiva que en vez de hablar de Chávez no muestre y compare sus propios logros con los del gobierno actual, cifra contra cifra, porcentaje contra porcentaje? ¿Cómo es
posible que Acción Democrática y Copei hayan permitido a lo largo de diez años no sólo que se borre de la historia todo lo que hicieron, sino que se considere que un regreso de ellos al poder parezca nefasto?

Chávez y su gobierno han sido y siguen siendo eficientes en el manejo
de las ilusiones y esperanzas. A cada promesa fallida se sustituye con
una renovación aún más emocionante o con una nueva promesa, una nueva
esperanza. El desgaste de esa estrategia es muy lento; existe, está en
desarrollo, pero es muy lento. Sólo pueden acelerarlo los pocos
alcaldes y gobernadores de oposición que puedan no sólo mostrar, sino
además difundir, sus propios logros.

A la clase media, y con ella al empresariado, especialmente a los
grupos medios y pequeños, se los maneja con el temor.

La clase media, en todo el mundo y desde tiempos de las primeras
grandes civilizaciones, ha sido cómoda e irresoluta. Somos así,
preferimos la tranquilidad de nuestras casas y pensar que vivimos bien
porque tenemos cuentas bancarias, tarjetas de crédito, televisión por
cable o satélite, internet. Por eso tenemos tiempo para pensar, por
eso la mayoría de los grandes intelectuales, científicos y creadores
de ideologías, han surgido de la clase media.

No es una crítica, es una realidad histórica, y es manejable. El
gobierno presiona a los bancos y les impone el uso de sus fondos en
"carteras" obligatorias mientras les permite obtener ganancias con
bonos y papeles. No pagar los gastos de los tarjetahabientes viajeros
no es relevante, son una minoría y de todas maneras, por no poder
viajar no van a dejar de tener cuentas corrientes y de ahorros. No hay
carros suficientes, o simplemente no hay, pero existe un enorme
mercado de carros usados que puede resolver la apetencia por ruedas
propias. Se presiona a los periodistas, se convierte a Venevisión y
Televen -y otros medios de comunicación- en empresas con filosofía de
autocensura pero ellos son minoría, la mayoría que es el público puede
ver sus series, películas, shows y documentales por una amplísima
variedad de canales locales e internacionales.

Es humano que cuando unos asaltantes o unos chavistas violentos
agredan a un vecino, usted primero piense que usted y los suyos están
bien; aquello de que hoy le tocó a aquél, mañana me puede tocar a mí,
es muy educativo pero poco real; todos sabemos que vamos a morir, pero
nadie se prepara deliberadamente para su muerte; el infarto, el cáncer
o el delincuente siempre nos agarran por sorpresa.

Las expropiaciones terminan arreglándose en los tribunales y con
dólares, pero presentadas por radio y televisión asustan a quienes
tienen que asustar, los medianos y pequeños propietarios y
empresarios; los venezolanos pobres van a tardar mucho en convencerse
de que la cosa también puede ir con ellos. Y muchos miembros de la
clase media también.

¿Cuántos tienen una casa tan grande que puedan temer que les metan a
la fuerza unos habitantes pobres? ¿Cuántos tienen una vivienda
adicional a aquella en la cual vive, y que pueda ser expropiada para
regalarla a los sin techo? Una minoría, la mayoría no tiene ese temor.

La solución está en la información y en el chavismo

Globovisión, hay que reconocerlo, hace lo suyo con micros en los
cuales revela y recuerda promesas no cumplidas y errores cometidos.
Los otros canales no hacen nada, excepto RCTV temprano en la mañana.
La radio no hace nada, excepto las opiniones de unos pocos como Marta
Colomina y Nelson Boccaranda, pero no son ellos los que tienen las
mayores audiencias.

La información que debería adelantarse es sobre las fallas, sobre los
errores, sobre los recursos enviados a otros países mientras los
venezolanos tienen grandes carencias -éste es un argumento que pega, y
pega duro, genera resentimiento, desnuda al caudillo; como me dijo un
distinguido de la Policía Metropolitana, que a Bolivia el gobierno
había mandado no recuerdo cuántos carros blindados, y me preguntó y se
preguntó que por qué no les daban a ellos esos carros para entrar
mejor a buscar y combatir al malandraje.

Ese distinguido, y sus compañeros, leen Ultimas Noticias, pero también
acceden habitualmente a internet, conocen Noticias24 y Noticiero
Digital, se enteran de lo que pasa, conocen cifras exactas de los
salarios y condiciones socioeconómicas de los cuerpos policiales
municipales y los comparan con los propios, que son miserables.

Ese es el tipo de información que erosiona a cualquier gobierno, pero
se hace comparativamente poco. El público televidente descontento con
Chávez, ¿por qué sigue viendo Venevisión y Televen? Mientras los sigan
teniendo en sus televisores, mientras los aparaticos de AGB sigan
resgistrando elevadas audiencias, esas empresas no van a cambiar de
actitud, sería estúpido hacerlo.

El chavismo también hace su parte.

Lo hemos visto en Guayana, donde el ambiente empresarial, económico y
laboral sigue candente. Lo seguiremos viendo en el mercado petrolero,
¿cree usted de verdad que PDVSA está en capacidad de operar con
eficiencia esos centenares de lanchas de las cuales se apropió y que
además sus capitanes y tripulaciones se sientan, día tras día, mejor
que cuando trabajaban para un empresario privado? Lo seguiremos viendo
en casi todos los sectores laborales y en la economía en general,
porque lo que la administración Chávez no hizo con petróleo caro, no
lo va a hacer con petróleo barato y encima con una iniciativa privada
productora y empleadora que se disminuye cada dia mas.

Es allí donde está la crisis del chavismo y de Chávez, y hay que
asumir que ellos lo saben. Por eso no van a parar, van a seguir
adelante. Porque entienden que no hay quien los pare -y las pocas
veces que la llamada sociedad civil se les ha enfrentado, han parado;
porque entienden que no hay otro camino dentro de sus circunstancias.
Porque Chávez ha olvidado todo lo que logró cuando no tenía nada y se
vió obligado a negociar, y ya no quiere tener asistentes que le echen
en cara que ha llenado sus manos de sangre, y prefiere los que sólo le
dicen "ordene, Comandante".

Nada es para siempre

Yo creería que Chávez es para siempre, como ha sido Fidel Castro, si
ese distinguido de la Policía Metropolitana, y los dos compañeros que
estaban con él, me hubieran dicho que habían lanzado montones de
bombas lacrimógenas a los manifestantes del 1º de mayo porque los
odiaban.

Lo que me dijo el distinguido, y me ratificaron sus compañeros, aparte
del argumento de "nosotros no decidimos hacerlo, sólo cumplimos
órdenes", fue otro que me sorprendió: es que si no hubiéramos hecho
eso, si no hubiéramos parado esa manifestación, ¿se imagina usted lo
que hubiera pasado? Porque más atrás los estaban esperando los
chavistas...

Coordinado por Alfredo Maldonado

viernes, mayo 01, 2009

Que hemos hecho mal en Latinoamerica

Palabras del presidente Óscar Arias en la Cumbre de las Américas
Trinidad y Tobago
18 de abril del 2009
Tengo la impresión de que cada vez que los países caribeños y latinoamericanos se reúnen con el presidente de los Estados Unidos de América, es para pedirle cosas o para reclamarle cosas. Casi siempre, es para culpar a Estados Unidos de nuestros males pasados, presentes y futuros. No creo que eso sea del todo justo.
No podemos olvidar que América Latina tuvo universidades antes de que Estados Unidos creara Harvard y William & Mary, que son las primeras universidades de ese país. No podemos olvidar que en este continente, como en el mundo entero, por lo menos hasta 1750 todos los americanos eran más o menos iguales: todos eran pobres.
Cuando aparece la Revolución Industrial en Inglaterra, otros países se montan en ese vagón: Alemania, Francia, Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda… y así la Revolución Industrial pasó por América Latina como un cometa, y no nos dimos cuenta. Ciertamente perdimos la oportunidad.
También hay una diferencia muy grande. Leyendo la historia de América Latina, comparada con la historia de Estados Unidos, uno comprende que Latinoamérica no tuvo un John Winthrop español, ni portugués, que viniera con la Biblia en su mano dispuesto a construir “una Ciudad sobre una Colina”, una ciudad que brillara, como fue la pretensión de los peregrinos que llegaron a Estados Unidos.
Hace 50 años, México era más rico que Portugal. En 1950, un país como Brasil tenía un ingreso per cápita más elevado que el de Corea del Sur. Hace 60 años, Honduras tenía más riqueza per cápita que Singapur, y hoy Singapur –en cuestión de 35 ó 40 años– es un país con $40.000 de ingreso anual por habitante. Bueno, algo hicimos mal los latinoamericanos.
¿Qué hicimos mal? No puedo enumerar todas las cosas que hemos hecho mal. Para comenzar, tenemos una escolaridad de 7 años. Esa es la escolaridad promedio de América Latina y no es el caso de la mayoría de los países asiáticos. Ciertamente no es el caso de países como Estados Unidos y Canadá, con la mejor educación del mundo, similar a la de los europeos. De cada 10 estudiantes que ingresan a la secundaria en América Latina, en algunos países solo uno termina esa secundaria. Hay países que tienen una mortalidad infantil de 50 niños por cada mil, cuando el promedio en los países asiáticos más avanzados es de 8, 9 ó 10.
Nosotros tenemos países donde la carga tributaria es del 12% del producto interno bruto, y no es responsabilidad de nadie, excepto la nuestra, que no le cobremos dinero a la gente más rica de nuestros países. Nadie tiene la culpa de eso, excepto nosotros mismos.
En 1950, cada ciudadano norteamericano era cuatro veces más rico que un ciudadano latinoamericano. Hoy en día, un ciudadano norteamericano es 10, 15 ó 20 veces más rico que un latinoamericano. Eso no es culpa de Estados Unidos, es culpa nuestra.
En mi intervención de esta mañana, me referí a un hecho que para mí es grotesco, y que lo único que demuestra es que el sistema de valores del siglo XX, que parece ser el que estamos poniendo en práctica también en el siglo XXI, es un sistema de valores equivocado. Porque no puede ser que el mundo rico dedique 100.000 millones de dólares para aliviar la pobreza del 80% de la población del mundo –en un planeta que tiene 2.500 millones de seres humanos con un ingreso de $2 por día– y que gaste 13 veces más ($1.300.000.000.000) en armas y soldados.
Como lo dije esta mañana, no puede ser que América Latina se gaste $50.000 millones en armas y soldados. Yo me pregunto: ¿quién es el enemigo nuestro? El enemigo nuestro, presidente Correa, de esa desigualdad que usted apunta con mucha razón, es la falta de educación; es el analfabetismo; es que no gastamos en la salud de nuestro pueblo; que no creamos la infraestructura necesaria, los caminos, las carreteras, los puertos, los aeropuertos; que no estamos dedicando los recursos necesarios para detener la degradación del medio ambiente; es la desigualdad que tenemos, que realmente nos avergüenza; es producto, entre muchas cosas, por supuesto, de que no estamos educando a nuestros hijos y a nuestras hijas.
Uno va a una universidad latinoamericana y todavía parece que estamos en los sesenta, setenta u ochenta. Parece que se nos olvidó que el 9 de noviembre de 1989 pasó algo muy importante, al caer el Muro de Berlín, y que el mundo cambió. Tenemos que aceptar que este es un mundo distinto, y en eso francamente pienso que todos los académicos, que toda la gente de pensamiento, que todos los economistas, que todos los historiadores, casi que coinciden en que el siglo XXI es el siglo de los asiáticos, no de los latinoamericanos. Y yo, lamentablemente, coincido con ellos. Porque mientras nosotros seguimos discutiendo sobre ideologías, seguimos discutiendo sobre todos los “ismos” (¿cuál es el mejor? capitalismo, socialismo, comunismo, liberalismo, neoliberalismo, socialcristianismo...), los asiáticos encontraron un “ismo” muy realista para el siglo XXI y el final del siglo XX, que es el pragmatismo . Para solo citar un ejemplo, recordemos que cuando Deng Xiaoping visitó Singapur y Corea del Sur, después de haberse dado cuenta de que sus propios vecinos se estaban enriqueciendo de una manera muy acelerada, regresó a Pekín y dijo a los viejos camaradas maoístas que lo habían acompañado en la Larga Marcha: “Bueno, la verdad, queridos camaradas, es que mí no me importa si el gato es blanco o negro, lo único que me interesa es que cace ratones” . Y si hubiera estado vivo Mao, se hubiera muerto de nuevo cuando dijo que “ la verdad es que enriquecerse es glorioso ”. Y mientras los chinos hacen esto, y desde el 79 a hoy crecen a un 11%, 12% o 13%, y han sacado a 300 millones de habitantes de la pobreza, nosotros seguimos discutiendo sobre ideologías que tuvimos que haber enterrado hace mucho tiempo atrás.
La buena noticia es que esto lo logró Deng Xioping cuando tenía 74 años. Viendo alrededor, queridos Presidentes, no veo a nadie que esté cerca de los 74 años. Por eso solo les pido que no esperemos a cumplirlos para hacer los cambios que tenemos que hacer.
Muchas gracias.

Dignos e indignos

Por Claudio Nazoa

En los países comunistas se pasa de digno a indigno sin que los dignos
o los indignos se den cuenta de en qué momento eran dignos y cuándo se
convirtieron en indignos.

Junto con dos artistas cubanos, talentosísimos y mejores personas, fui
invitado por un alcalde a un país de América para realizar una
presentación en el marco de las fiestas patronales de un remoto y
pequeño pueblo.
Siempre que los humoristas y comediantes venezolanos nos presentamos
fuera, nos sentimos estresados porque tememos que nuestra forma de
expresarnos no sea entendida. Hemos aprendido que si alguien es bueno
en su país tiene posibilidades de tener éxito fuera, tal como ocurrió
hace dos años en una competencia internacional humorística en Buenos
Aires, donde participaron comediantes de toda América. El primer lugar
lo obtuvo Laureano Márquez, el segundo, Emilio Lovera. Esto dice mucho
del alto nivel que en la actualidad tiene el humor y la comedia en
Venezuela.
Pero el caso del cuento de hoy no es la calidad de los comediantes
venezolanos. No.
Se trata del miedo. El terror que causa ser ciudadano de un país como
Cuba, donde existe una dictadura. Terminamos con éxito nuestra
presentación en el pequeño y frío pueblo y, para nuestra sorpresa, nos
enteramos de que entre el público se encontraba el cónsul de Cuba.
¿Qué hacía allí el señor cónsul? Quién sabe. Él se acercó amablemente
a saludarnos.
Luego, el alcalde nos invitó a cenar comida típica.
Nos sentamos en una larga mesa y la estábamos pasando muy bien hasta
que el cónsul, entre otras cosas, dijo que estaba organizando círculos
bolivarianos. Juro que traté de hacerme el pendejo y no opinar para no
echar a perder la velada y no comprometer a mis amigos cubanos. Como
no opinaba nada, el señor cónsul me preguntó directamente qué me
parecía Chávez.
Mis amigos cubanos me miraron con terror porque intuían mi respuesta.
Traté de mantener la calma y, para no ser rudo, dije que me encontraba
en la acera de enfrente del Gobierno. El cónsul, molesto, respondió:
“A ti RCTV te lavó el cerebro. Explícame por qué no te gusta la
revolución venezolana”.
Luego de una gran tensión, di una respuesta no necesariamente
política: ­Señor cónsul, a mí me gusta cepillarme los dientes con
crema dental. Me gusta bañarme con un oloroso jabón. Me encanta el
papel toilette suavecito y me horroriza imaginar que mi hija, después
de estudiar y graduarse en la universidad, tenga que prostituirse con
turistas para comprar toallas sanitarias.
Los amigos cubanos casi se desmayan, y el funcionario y sus compañeros
trataron de intimidarme preguntándome cómo me llamaba y en qué parte
de Venezuela vivía. Con orgullo dije que Venezuela todavía no es Cuba,
y en un papelote que servía de mantel anoté mi nombre, mi teléfono
privado y mi dirección.
Oportunamente intervino el alcalde y nos calmó proponiendo un brindis
por la amistad y la democracia.
Más tarde, en el hotel, mis amigos cubanos, aún asustados y en voz
baja, me felicitaron por hacer lo que ellos siempre habían querido
hacer.
Estaban aterrados, con miedo de que el cónsul pasara el chisme de que
ellos eran mis amigos, cosa que creo ocurrió, porque, y ojalá me
equivoque, siento que desde ese día, ellos se alejaron de mí a pesar
de la larga amistad que nos profesamos.
Conclusión: Venezuela nunca será como Cuba porque tenemos dignidad.
Aquí lo que nunca tendremos es miedo.
¡Pa’lante, es pa’lla!

domingo, abril 26, 2009

Bienvenido a su celda Gral. Baduel


Por Mario Iván Carratu Molina.

Ilústres amigos: conocida la notícia de la detención, por parte de la DIM, del Gral. Raúl Isaías Baduel, surgen en la mente recuerdos cercanos, que vale la pena comentar... si no fuera por la terrible y diabólica acción del régimen, de sabotear, perseguir y encarcelar a los opositores que estiman de mayor peso, uno hasta podría decir, que BIEN MERECIDO SE LO TIENE ESTE ENIGMÁTICO MILITAR...

Como todos recordamos, fué Baduel quien se encargó de colocar de nuevo en el poder a HRChF, en los sucesos de Abril del 2.002, y no fué por inocencia, ignorancia, ni por ser un INSTITUCIONALÍ STA... no !!!.
La historia se ha contado y repetido hasta la insaciedad, por parte de los personeros del régimen, que TODOS LOS PROSTITUTOS DÍAS, desde ese entonces, alguién declara, algo sobre "EL GOLPE DE ESTADO DEL 2.002", y los líderes de la oposición, lo aceptan, no replican LA VERDAD, la cual sin haberse elaborado mediáticamente, surgía de manera espontánea, desde la madrugada del 13, cuando el alto mando militar comunicó que le habían solicitado, ante los sangrientos hechos del día previo, la renuncia a Chávez, la cual había aceptado.

Todos estábamos confundidos, incluyendo los medios de comunicación. .. nadie sabía como reaccionar ante lo que sucedía, y miéntras algunos con una sensación de paz interna, de felicidad, escuchábamos la versión de nuestro Himno Nacional, en la voz y piano del pana Ilan Chéster, los reporteros mostraban como un grupo de la PTJ (no se si ya le habían cambiado el nombre por CICPC), dirigidos por el comisario Dao, visitaban los edifícios aledaños a Pte. Llaguno, a nivel de la Av. Baralt, y mostraban las armas largas encontradas en los despachos de Aristóbulo Isturiz, de María Urbaneja, la Alcaldia Libertador, y el Hotel Edén, entre otros... se acuerdan ?. Obviamente las armas utilizadas, desde instalaciones gubernamentales por francotiradores, en el sítio donde hubo la mayor cantidad de muertes y heridos, que según expertícias legales, muchas fueron causadas por proyectiles con un trayecto descendente. Será que el Gral.

Baduel no se enteró de estos hallazgos, como tampoco que ante la REALIDAD, UN VACÍO DE PODER, POR LA RENUNCIA DEL PRESIDENTE, su colega Vásquez Velasco, comenzó a ubicar al Vice-Presidente (escondido), al Presidente de la Asamblea Nacional (escondido), al Fiscal (escondido), y solo encontró al Presidente de la Corte Suprema de Justicia, el Dr. Rincón, quien le comunico al Gral., que si no había quien se encargara de la transitoriedad, el podía hacerlo... fue eso un golpe de Estado?... que bolas, y me perdonan el término !!!

Baduel, siendo un individuo que conocemos en el argot popular como "azorratao´", se hizo el "gü....", por no decir, de la vista gorda, y en vez de apersonarse en la capital, para sacar de Miraflores a Carmona y los oportunistas que suscribieron aquel nefasto manifiesto, y ayudar a reestablecer el orden con los elementos que la Constitución establece para la transitoriedad, pues no!!!. Se quedó en Maracay, armando la retoma del poder de su hermano del alma, y esa acción de este Gral. que ahora se encuentra traicionado por el mismo monstruo que alimentó, le ha costado a este País cosas muy grandes durante los años siguientes, en los cuales el régimen ha destruido las Instituciones, incluyendo la Militar, de la cual el luego también se hizo el pendejo, porque lo hicieron en sus narices cuando fue Ministro de la Defensa... las acciones del enigmático militar, cuyo aspecto no le ofrece confianza a nadie, ni antes ni ahora, han permitido de HRChF, quien renunció a su cargo, se perpetúe en el poder, y destruya a Venezuela como lo está haciendo, Nacional e Internacionalmente.

De no ser esta una "comiquita" nueva, este alcahuete militar debe tener un escarmiento, por traición a Venezuela, y corresponsable del llanto y la tristeza de todos sus conciudadanos. .. los que lloran, y los que mas tarde, porque aún siguen soñando en las bondades de esta robolución, llorarán. ¡ BIENVENIDO A SU CELDA GENERAL VAGABUNDO !..
.
Publicado por Iván Ballesteros en: www.plomoparejorcr. blogspot. com

viernes, abril 24, 2009

Regresando al Zulia


Fecha: 22 de abril de 2009 12:53 Discurso de Lolita Aniyar 19 de Abril 2009
Aquí estoy, de regreso a la espléndida matriz de esta madre generosa zuliana. De regreso con amor a este Zulia nuestro, profundo, mi Zulia hoy despojado, agredido por el espíritu mezquino de la venganza; por la complicidad de sus hijos traidores que levantaron su mano con un hacha para mutilarlo.
Mi Zulia, sin embargo, zona liberada en Venezuela.

Además, en este recinto sagrado de la historia cultural del Zulia, que es el teatro Baralt. El Zulia de los poetas. ¿Quién dice que no? El Zulia de la pasión por los filósofos y héroes griegos que dieron su nombre a tantas personas de esta tierra (nombres que en Venezuela, que no conoce al Zulia, parecen extraños, porque no conocen sus dignas raíces culturales).

Maracaibo, única gran ciudad que decidió paralizarse, en un gran duelo general, porque había muerto, no un político, no un militar, no un pelotero, sino Udón Pérez, su poeta entrañable.
Este es el único Estado cuya plaza más importante, la Plaza Baralt, no está dedicada a un héroe militar, sino a un poeta. ¿No son estos signos extraordinarios de su personalidad civilista y civilizadora? Yo quiero empezar haciendo referencia, porque hoy parece pertinente, a la contradicción entre dos conceptos que se me ocurren explicativos de nuestras serias preocupaciones actuales.

Venezuela, en la disyuntiva entre el Progreso y el Milenarismo: El milenarismo es el mito -basado en la necesidad de borrar los pecados, la degeneración de las costumbres, los desafueros de la sociedad y de sus acciones políticas-, según el cual es necesaria la destrucción total de la humanidad, para que, con “la perfección de los orígenes”, algo nuevo renazca, una humanidad nueva se presente.

El mito del milenarismo no sólo está en la Biblia, sino que suele estar presente como un elemento religioso en muchas comunidades arcaicas (prefiero usar este nombre al de comunidades primitivas). Los aztecas, por ejemplo, lo tenían.

Pero el ejemplo más claro lo vemos en el mito del Diluvio (como recordamos los descendientes de la civilización judeo-cristiana, en él, sólo una pareja de cada especie sería salvada para que la reproducción de la humanidad comenzara desde cero). Y, como en el caso de la mujer de Lot, no habría que mirar hacia atrás, mientras las ciudades pecadoras se incendiaban. Sin embargo, a posteriori, y sabiamente, el milenarismo es oficialmente rechazado por la Iglesia.

Esto es importante porque en ese rechazo se reconoce la primera manifestación de la doctrina del progreso. Según la doctrina del progreso, posición que enfrenta los vaticinios míticos de los profetas, de los visionarios, de los apocalípticos de toda suerte- no es necesario destruir para alcanzar un mejor amanecer.

Al rechazar el mito de la re-generación, la Iglesia ha aceptado el Mundo tal cual es, reconoce su evolución, y postula más bien que, avanzando, puede hacerse la existencia humana un poco menos desgraciada de lo que ha sido en las grandes crisis históricas.

El progreso es, entonces, un ir hacia delante sin asesinar el pasado, la memoria, la identidad, o la cultura. Como ha dicho el filósofo de religiones y mitólogo rumano, Mircea Eliade, “la mitología escatológica y milenarista hizo su reaparición en Europa, en dos movimientos políticos totalitarios.

A pesar de estar en apariencia radicalmente secularizados, el nazismo y el comunismo están cargados de elementos escatológicos que anuncian el fin de este mundo y el principio de una era de abundancia y beatitud. No hay que insistir sobre el carácter político, social y económico de tales movimientos: es evidente.

Sus semejanzas son enormes: nazismo y comunismo, por su verticalidad, son movimientos igualmente fascistas. Pero su fuerza, su irradiación, no residen únicamente en los discursos socioeconómicos, sino en que en realidad se trata de movimientos religiosos.
Los afectos a esos movimientos esperan y proclaman algo parecido al Fin del Mundo, como requisito para alcanzar una mejor condición económica y social; pero, sobre todo, porque esperan una re-creación de ese Mundo y una restauración de la beatitud humana…..” ”.

Esta es la anacrónica doctrina que se nos está vendiendo hoy en Venezuela. Matar al mundo viejo para que renazca un mundo nuevo. Nos los vendía ya Cuba hasta en las canciones de Silvio Rodríguez: “para que nazca un mundo nuevo,….nuevo, nuevo,”. Lo había anunciado luego, y hace tiempo, en “Habla el Comandante”, el hoy Presidente en sus declaraciones a Agustín Blanco Muñoz: “es necesario que muera lo que debe morir para que nazca lo que debe nacer”.
Como el Ave Fénix, ese hombre nuevo renacería de sus cenizas. Es el asesinato sacrifical básico para la re-generación, afincada en la mitología religioso- comunista.

Por eso, hace 10 años, este Presidente juró sobre una Constitución llamada “moribunda”. Y, en consecuencia, tuvimos lo que llamaron una “nueva” República. No nos dimos cuenta, ese día, lo que esa frase significaría. La destrucción comenzaba. Claro que no era una destrucción positiva: se encaminaba por la senda paranoica del poder total e indiscutible. A la manera de Dios, nadie más que el líder podía tener razón. Todo fue planificado. Para eso, hubo que empezar por cambiarle el nombre a Venezuela.

Cuando uno no sabe ya ni cómo se llama su madre, de dónde sale, cuál es su sangre antigua, entonces se confunde, está desorientado, inerme; y ante ese vacío construido, el ciudadano es terreno fértil para ser insidiosamente inoculado con cualquier idea peregrina o propósito de poder. Hubo que cambiarle también la moneda.

Y hasta inventar otra para el trueque de bienes, a la manera de la beatitud paradisíaca de los orígenes míticos de la humanidad. Los gallineros verticales fueron el regreso a los abonos naturales de los primeros tiempos, más aromáticos, sin duda, y afortunadamente menos químicos, pero absolutamente ineficientes para la producción o para la alimentación en el mundo contemporáneo. Sobre estas muletas maltrechas, olorosas a viejo, sobre la ruta de la arepa o la empanada, todos inventos del regreso a lo primitivo, se encaminaba el progreso económico y social de Venezuela…en el Siglo XXI !

Por ese camino, también nos cambiaron la bandera y el escudo: una estrella más, un caballo que mira hacia otra parte. Nadie supo tampoco por qué cambiaron la hora, a pesar de que es rechazada en todos los aparatos digitales internacionales. Venezuela tiene una hora totalmente suya, está fuera de las coordenadas del mundo contemporáneo.

Tenemos un satélite, -vayan ustedes a saber cómo, dónde y cuándo, nos está siguiendo los pasos-, pero la hora es, paradójicamente “intemporal”. El sol ha sido violentado: y cuando miramos al cielo ya no sabemos si es temprano o tarde. Nos colocaron al margen de la naturaleza. Y también de la Historia. Borrar los símbolos es un intento de borrar la Historia.

Si, además, esa historia está escrita en los libros escolares, pues ¡hay que modificar los libros! Eso sirve para incluir en ellos un personaje emblemático que simbolice el nacimiento de la vieja-nueva Era. Si está en las bibliotecas, pues hay que incinerar los libros! Si está en el pensamiento universitario, entonces hay que modificar el CNU, eliminar la autonomía.

Si hay medios de comunicación que la difundan, hay que ponerles una bota encima con forma de candado. Si hay líderes portadores de esas ideas, hay que encerrarlos, expulsarlos, o bien borrarlos del territorio sagrado de la lucha política. Frente a ese personaje religioso, que se asume como sagrado portador del futuro, Orwell ya no es ciencia-ficción. Todo estará regulado. Todo será vigilado. La libertad de la democracia se percibe como caos.

El autoritarismo, en cambio, sería orden, pues es estático, inamovible… y para siempre! Lo que no era nuevo era la exaltación del caudillismo decimonónico, del jinete que avanzaba por nuestros campos, generando facciones y sangrientas batallas sin fin, desmoronando en pedazos el país, enfrentándolo entre sí con armas e invectivas. Esto útil: el caudillo puede decir malas palabras, puede ser obsceno en sus propósitos machistas contra las mujeres que se expresan políticamente; puede amenazar, ordenar locamente que todo lo obedezca; puede patear, relinchar, mostrar sus dientes cuadrados. En fin de cuentas, suele pregonarse descendiente de un ser mitad hombre, mitad animal: el Centauro.

Ese orden, supuestamente “nuevo”, montado sobre la destrucción, había que construirlo para esclerosarlo. Calcificarlo. La gran tumba, entonces, se fue profundizando. Por eso el desafío oficial, hoy, en Venezuela, que se enfrenta a la resistencia venezolana, es hacerlo “a Muerte”.
La Muerte es el signo de nuestro Siglo XXI; el héroe más revolucionario, más definitivo del proceso que se ha instaurado en el país, es la Muerte; por eso carga en sus esqueléticos hombros una guadaña que usa para descabezar no sólo los artículos que se construyeron como sagrados en la Constitución, o para destruir las decisiones soberanas del pueblo, sino a cualquier líder prestigioso de una posible resurrección. Así funciona “El Dedo de Chavez”, que el jueves, en medio de sospechosas deleitadas conmociones, fuera puesto de manifiesto con orgullo y devoción por la nueva Vice Presidenta que usurpa el poder electo de la Alcaldía Metropolitana.

Resulta que ahora el Gobierno presidencial se llama “El Dedo de Chavez”. Asdrubal Baptista, bajo el título de “Quienes se creen dioses no siempre cambian la historia” (El Nacional del domingo 20 de setiembre de 1998), nos decía que “el juego del poder, que domina como pocos aspectos la escena humana, refina la creencia de que al hombre poderoso le es dado siempre torcer las cosas a su favor, incluyendo, por supuesto, las fuerzas de la historia.”
El intento se hace. Que su resultado sea perpetuo, depende de nosotros. Nietzsche define bien al “hombre llamado grande” como alguien que «no quiere corazones que simpaticen con él; antes bien, súbditos, instrumentos... Se sabe impenetrable a una comunicación genuina, y aborrece la familiaridad. Cuando no habla consigo mismo se pone una máscara. Prefiere mentir a decir la verdad: ello le exige mayor fortaleza ».

Y es que no hay seres humanos grandes, sólo hay grandes acontecimientos. Hay circunstancias que se cruzan, que deslastran caminos, que colocan a cualquiera, de cualquier dimensión, -grande, mediocre o pequeña-, en el centro de la atención, y, a veces, desafortunadamente, de la historia. Que luego ese cualquiera pretenda ser Uno y Todos es un contrasentido humano, sólo atribuible a los dioses de la historia de las viejas religiones.

Como consecuencia de la desaparición de ese orden destructor, -que por suerte, siempre se desvanece gracias a las fuerzas colectivas que van abriendo brechas oxigenantes-, Pino Iturrieta se preguntaba “¿Por qué una ciudad como San Petersburgo ha recobrado su nombre original? Porque la sociedad a la cual pertenece, o sus élites más lúcidas, realizaron un ejercicio de memoria y un análisis de la conciencia colectiva con el objeto de preservar la esencia de aquello que los identificaba en términos genéricos.

Cuando los rusos recobran el nombre de San Petersburgo, que había sido recubierto con el de Leningrado, ponen en el justo lugar a un partido político que se había asumido a sí mismo como el único profeta del porvenir y del pretérito. “ Decretar el nombre de Venezuela bajo el sufijo de “República Bolivariana”, - lo que se hace arteramente para legitimar el nuevo orden sobre la base de los sueños históricos de nuestras juventudes-, destaca el carácter excepcional de uno sólo de los integrantes de la historia, sin consideración de los fenómenos anteriores y con el borramiento de los posteriores.

Olvida que la historia es un fenómeno colectivo. Y nos ancla en una época, en una ideología que pertenece a otro mundo, inencontrable hoy en estas latitudes. Una ideología sin duda incompatible con el comunismo, pues Bolívar fue, en sus mejores momentos (porque los tuvo malos) un profundo liberal, en el mejor de los sentidos, hasta que la borrachera de la fama y del poder ejercido pervirtiera sus razones y propusiera en la Constitución de Bolivia, -nación inventada para él-, una Presidencia vitalicia y una Vicepresidencia hereditaria. ¿Es este el bolivarianismo de Chávez?). Fue alguien que creía en la horizontalidad del poder, para lo cual era necesario asegurar el recíproco control de los poderes que lo contienen.

Propugnaba la autonomía de los jueces, y respeto a las decisiones soberanas del pueblo. La Historia sin embargo, es otra cosa: es un proceso, es el producto de una actividad de muchas gentes, de muchos tiempos, de muchas circunstancias, que parten del Descubrimiento hasta los días de hoy. De lo que hoy somos, más bueno que malo, participaron contingentes enormes de masas y de líderes que decidieron y performaron nuestro destino.

Lo demás es alimentar el personalismo individualista, el culto a la personalidad. Muy lejos del socialismo que se dice proponer, pero muy cerca de lo que fue el llamado socialismo real. Ese borrar el pasado, al pueblo en su conjunto y en su devenir, nuestro nombre y nuestra cultura, en consecuencia, ha sido, pues, una mutilación del ser nacional. La ocultación ha sido parte de las grandes estrategias del orden autoritario: en Venezuela habría analfabetismo, no habría carreteras, no habría educación gratuita para todos, incluida la universitaria.

Esa imagen se vendió al exterior. Sin embargo, cuando el abandono y el desgobierno lo arropó, se apropiaron de las mejores infraestructuras construidas por la democracia. ¡Con otro nombre, claro! Porque el nominalismo es la estrategia del vacío. Es intentar tapar el sol con un dedo (¿“el dedo de Chávez”?) el olvidar los siglos transcurridos, las luchas, los avances y los retrocesos, nuestro ingreso en la modernidad, nuestro camino hacia la contemporánea posmodernidad imaginativa, no autoritaria, emancipadora de las ideologías estáticas.

Una posmodernidad abierta hacia todos los caminos, donde el bien y el mal se debaten, se reconstruyen, se reconocen en un humanismo que es también evolutivo, dialéctico, histórico, no congelado en el tiempo. Tuvimos dictaduras feudales, pero también generaciones iluminadas por la idea de la libertad, como la del 28.

Tuvimos dictaduras militares, pero también unidad emancipadora, en el 58. Venezuela tiene un pueblo extraordinario, de vocación moderna, habituado a la confrontación de las ideas, de vocación rebelde contra el poder total. Encender el ventilador para ensuciar nuestro pasado en bloque, comenzando con el Pacto de Punto Fijo, es producto de una ignorancia y una incultura inexcusables para quienes pretenden conducirnos. Ese pacto, como bien nos dice el historiador Castro Leiva, no fue un «festín de Baltazar», ni un pacto entre mafiosos, sino la decisión política y moralmente más constructiva de toda nuestra historia. Que su supervivencia se alimentara a veces de defectos y de perversiones del camino originalmente trazado, no le quita la importancia de su origen.

Ni le quita los múltiples caminos que ofrecía hacia la perfectibilidad o hacia mejores alternativas de libertad, justicia, inclusión, soberanía y progreso. Los Partidos políticos construyeron un sistema de equilibrios y debates, incluyeron a la izquierda histórica cuando ésta lo deseó. El gobierno de un solo hombre se sustituyó por uno de colectivos variopintos, por Poderes que, aún cuando se trató en ocasión de controlar, no siempre lo pudieron. Algunos Presidentes pudieron nos gustarnos…pero se alternaron!. La autonomía universitaria construyó alternativas, oposiciones, ideas nuevas. Todo estuvo sobre el tapete, o pudo estarlo. Vivimos sin miedo. Eso fue tal vez lo más importante. Porque el progreso y el desarrollo se nutren de una psicología colectiva que no tiene miedo. Gritábamos lo que queríamos.

Las violencias políticas se redujeron a casos aislados y sus pocos intentos de institucionalizarse, herencia sin duda de la ideología autoritaria en la cual se habían aculturado, fueron desapareciendo. ¡Qué orgullo fue pertenecer a la Venezuela libre, frente a las dictaduras fascistas (todas las dictaduras son fascistas). El único personaje definitivamente protagónico, fue la voluntad popular expresada en un voto más confiable que el de hoy. Y así se fue generando la soberanía verdadera (que está precisamente en la descentralización, que hoy han aplastado, porque el líder no quiere dejar resquicios que no estén cubiertos por su control, su vigilancia, por su mirada permanente, por su rabia, su voluntad omnímoda; por su afán de venganza, por su odio destructor de los obstáculos anti-dedos.

No puede sustituirse la descentralización política por círculos comunales que apenas son reflejo de las palabras y pensamientos de un solo hombre. (Perdón, de un solo dedo!) ¿Qué descentralización es esa, que no es más que la apoteosis de la centralización? Algunos soñamos con una izquierda inclusiva y humanista, profundamente democrática, no vertical, sino discutidora. Una izquierda que sólo en la discusión y su apertura para todos puede llamarse izquierda. Éramos socialistas porque creíamos en la igualdad, pero también en la libertad (por eso bailamos la caída del Muro).

Pero sobre todo creíamos, creemos, en la vida, no en la muerte. La Muerte, cabalgando hoy en los hombros de la Guerra. El Dedo de Chavez, que es el Dedo de la Guerra, movilizando los tanques hacia la frontera de Colombia. No olvidemos que Venezuela ha sido el único país latinoamericano que nunca tuvo una guerra con un país del continente. Diezmó su población en las guerras de Independencia.

Pero nunca se enfrentó o amenazó a un país hermano. El país fue sumergido en una guerra, virtual en el discurso, y real en las acciones persecutorias. ¿Qué doctrina de vida es la doctrina y la práctica del “pueblo en armas” que ha repletado el país con su violencia callejera ( el crecimiento exponencial de la violencia delictiva en el país, es un producto del discurso presidencial); el ofrecimiento de una isla venezolana para una base militar rusa (que afortunadamente ni siquiera la quiere). ¿Qué doctrina de vida es asociarse con países que desarrollan tecnologías de destrucción nuclear? ¿Qué doctrina de vida es romper relaciones con todo el que no piensa como uno, y asociarse, en cambio a los peores y más violentos dictadores, y genocidas de la contemporaneidad? ¿Qué doctrina de vida es el discurso que permanentemente amenaza, reprime, encierra, castiga, al que considera su enemigo, porque no saben derrotarlo con los instrumentos de la democracia? Como Jalisco, el dictador nunca pierde, y cuando pierde arrebata. El diálogo entre el poder y el ciudadano se cortó.

En ese supuesto diálogo, sólo quedan los que se ponen de rodillas para que el gendarme necesario les dé de comer. Camus decía que un hombre con el que no se puede debatir es un hombre que da miedo. Venezuela, ¿es, hoy, el lugar el miedo? Como persona formada en el respeto crítico al Derecho, y en la búsqueda, a través del Derecho, de la igualdad, de la justicia, de la libertad , para decirlo en breve, en la búsqueda de los Derechos Humanos; ante el miedo que tiene el Poder Judicial, y ante el miedo que se tiene frente al Poder Judicial -Poder con el cual el debate también se ha congelado-; al ver sus sentencias amañadas, siento la misa repulsión que un médico sentiría al ver los logros de la medicina, no aplicados a la cura de enfermos, sino a la muerte de los mismos. ¿Qué celebramos hoy? ¿Qué celebramos hoy, 19 de abril, entonces? Hoy celebramos que no celebramos el olvido. Celebramos más bien el reencuentro con la memoria y con la identidad. Celebramos nuestro histórico rechazo a la opresión.

Conmemoramos un despertar más en nuestra Historia. Celebramos los llamados a una nueva unidad, a un fortalecimiento de los liderazgos alternativos: eso que actualmente -y sabiamente- se está construyendo en toda la geografía del país. Convocamos el sentido de nuestra vergüenza, perdido en el camino hacia una dictadura que camina con pasos gigantes y bien premeditados. Hacemos un llamado a no rendirnos. Rememoramos el encuentro con el orgullo de nuestra patria. Con el mismo Silvio Rodríguez cantaremos: “ojalá que la luna pueda salir sin ti”. Y con Castro Leiva, ese nuestro gran historiador, visionario en l998 de lo que se avecinaba, quiero repetir, “¿sería acaso demasiado pedirles —si no yerro en el juicio— que pensáramos en la posibilidad de hacer ahora lo que antes hicimos para vencer el miedo y nuestras discordias en nombre de la libertad?” ¿Cómo hacerlo?

Resistencia activa es la respuesta. Crecer en la presencia. Abrazarnos en un solo círculo nacional que se reconozca en las palabras del Himno Nacional “Abajo cadenas” (¡ lo único que El Dedo hurgador de Chávez no ha abolido!). No dar espacio al vacío. Debate y aprovechamiento de las ofertas constitucionales para activar en permanencia el resorte democrático. Escarbar para sacar lo oculto y lo evidente y hacerlo conocer de todos dentro y fuera del país. Afortunadamente “El Dedo de Chavez” demostró que nada valen las candidaturas ni los triunfos electorales ”.

Es el fin de las tentaciones de disputarse entre sí las aspiraciones a algún cargo. Eso deja libre el camino para trabajar entre todos y para todos. No seremos “pobladores convenientes”. Seremos ciudadanos demandantes. Se acabó la parranda, el exilio, la cabeza bajo la tierra. Se acabó la parranda, el exilio, la cabeza bajo la tierra. Se acabó pensar que “eso” no le podía pasar a Venezuela. Hay que levantar la cabeza, la palabra y los brazos, con fuerza pero con tino.

No hay que improvisar. Tenemos un enemigo plagado de estrategias y de poderes. Se acabó la inocencia. No podemos permitir que nuestros hijos no conozcan otra cosa que El Dedo de Chavez. Somos portadores de la cultura de la libertad y tenemos que expandirla, comunicarla, demostrarla, agotar en ella nuestras fuerzas. Cada uno de nosotros, como en el Farenheit 475 de Ray Bradbury, (la temperatura a la que arde el papel), debemos ser la personificación de un libro, cualquiera de los muchos que creara el progreso, el desarrollo espiritual y humano, para que esos libros no puedan ser nunca incinerados.

Desde la escuela, los fogones hogareños, las tribunas políticas o gremiales, los círculos vecinales… Y sobre todo, hacer el único Decreto para el que no necesitamos Ley Habilitante: decretar el fin del rastacuerismo, del aprovechamiento, y del acostumbramiento!
No nos acostumbremos jamás a no ser libres! Lolita Aniyar Y sobre todo, decretar el fin del acostumbramiento!

Lolita Aniyar

Los Sociopatas tambien se Asustan

Franzel Delgado Sénior recuerda que las estadísticas universales demuestran que la mayoría de las personalidades sociopáticas, en cuya clasificación incluye al presidente Chávez, tienen un final tragico.

El psiquiatra cree que el mandatario está biológica e irrevocablemente diseñado para el conflicto. 'Pretender que cambie es como esperar que sus ojos pasen de marrones a azules'.

El poder relajante de la música se siente de entrada en el consultorio de Franzel Delgado Sénior. Mientras el médico se instala en su sillón para analizar la controversial personalidad del Presidente Chávez, se oyen, en el fondo, unos sutiles cantos hindúes que se repiten infinitamente. 'Yo no
tengo ningún interés en descalificar a nadie. Simplemente creo que, sin el aporte de la psiquiatría, no va a ser posible comprender el escenario tan complejo en el que ha entrado Venezuela.'.

Delgado Sénior fue presidente de la Sociedad Venezolana de Psiquiatría, Premio Nacional de Psiquiatría, tiene master en psicoterapia en las universidades de Londres y California y ha dedicado toda su vida al
ejercicio de la psiquiatría clínica.

Después de la primera pregunta, el especialista pasa del sereno estado alfa al atento estado beta.
-La tesis del magnicidio es recurrente en el presidente Chávez. ¿Tiene alguna explicación psicológica el hecho de que el mandatario apele a esta constante en su discurso?
-El Presidente tiene, como todo ser humano, una configuración de la personalidad. Ese proceso que nutre la construcción de la personalidad cierra, en promedio, a los 21 años en todas las personas. Y, después de los 21 años, no es modificable. Cuando las cargas de la personalidad están bien
repartidas, podemos hablar de una personalidad normal. Pero cuando ese proceso de estructuración se produce de manera inadecuada y cierra con cargas desproporcionadas (muchas cargas de un tipo y pocas de otra), entonces la personalidad se configura patológicamente. Y esa configuración patológica es vitalicia. -¿Hay alguna configuración patológica en el caso del jefe de Estado?

-Existen características muy claras que permiten, sin mayor dificultad, plantearse una estructura de personalidad de tipo sociopática y narcisista.
Los trastornos de personalidad sociopáticos están definidos en las clasificaciones universales de la psiquiatría. Se trata de personas que están diseñadas biológicamente para violar las normas; no ejercen la lealtad; no actúan con la verdad; tienen vidas afectivas sumamente inestables; en su estructura no hay sensibilidad; no hay arrepentimientos; tienen que vivir permanentemente en el conflicto; no saben vivir en paz con los demás; y son muy manipuladoras.

-¿Y la personalidad narcisista?

-En el caso del narcisismo, la percepción que la persona tiene de sí misma está fuera de la realidad; es exagerada; tiene la convicción de ser única; se siente por encima de los demás. Cualquier mala acción es posible para satisfacer esas necesidades narcisistas de la personalidad. Como los narcisistas se creen predestinados para una situación muy especial, perfectamente es factible que puedan abrigar el temor de que hay gente interesada en eliminarlos. El temor del Presidente ante un magnicidio es
absolutamente justificable. Si revisamos las estadísticas universales, encontramos que una proporción muy significativa de personas con trastornos sociopáticos termina muerta. Porque son agresivas, son conflictivas, violan los derechos de los demás, y, en algún momento de su vida, alguien les cobra.

-¿Usted puede clasificar la personalidad del Presidente sin que él haya sido su paciente?

-Yo no hago un diagnóstico como médico, porque él nunca ha sido mi paciente, pero los psiquiátras podemos precisar que las conductas observables del presidente de la República se corresponden con este tipo de trastornos de la personalidad que menciono. Aparte de estas características, creo que Chávez es una persona con un grado intelectual muy básico; un hombre con muy poca cultura; acostarse católico y despertarse a las 8 horas evangélico, es una muestra fehaciente de ello.

-Pero inteligente ?

-Podría ser inteligente. Lo que pasa es que a veces la inteligencia de una persona engaña. Durante mucho tiempo, las clasificaciones internacionales señalaban que una de las características de las personalidades sociopáticas era la inteligencia. Pero, con el tiempo, ese criterio se revisó, porque se
comenzó a percibir que no era tanto la inteligencia, sino la habilidad para manipular a los demás lo que los hacía aparecer como inteligentes. Esperar que el Presidente cambie es pretender que sus ojos marrones pasen a ser azules. No es posible.

-¿Pero no podría cambiar ni siquiera apelando a un trabajo de ingeniería genética?

-Sobre la personalidad no se puede actuar. Aquí no podemos esperar paz mientras el presidente de la República sea Chávez. Porque Chávez no es que no quiera ser distinto, es que no puede ser distinto. Biológicamente está diseñado para hacer lo que está haciendo. Y ni que él se lo propusiera pudiese ser distinto. Mientras no entendamos eso, no vamos a comprender por qué le estamos declarando la guerra a los Estados Unidos, o por qué un gobierno que habla de paz anda comprando cien mil fusiles a Rusia o porqué desajusta la vida y la paz en Latinoamérica.

-La idea del magnicidio también la asoma recurrentemente Fidel Castro, quien ha inventariado la cantidad de veces que Estados Unidos habría intentado asesinarlo.

-Chávez y Castro, aunque intelectualmente son diferentes (el primero es el guerrero y el segundo el oráculo), deben tener personalidades muy parecidas. Para ser un dictador durante más de cuarenta años, Castro debe tener, sin duda, una estructura sociopática. Si no hay una estructura sociopática, no
se puede ejercer la dictadura, porque la dictadura es violación de los derechos de los demás; el irrespeto de los límites; conflictividad; es crueldad. Y eso una personalidad sana no lo puede cohonestar. Ninguna persona que no tenga un componente narcisista, creerse superior a los demás,
puede ser dictador. Porque precisamente el dictador lo que busca es poder; sumisión; subyugar eternamente.

-Usted dice que Chávez es insensible, pero lo que uno percibe, más bien, es que es precisamente su sensibilidad lo que lo lleva a establecer lazos profundos con los sectores populares.

-Lo que identifica al Presidente con los sectores populares es su gran capacidad de manipulación. Toda conducta pública del Presidente, desde abrazar a una viejita, hasta levantar a un bebé en brazos o fotografiarse en actitud de armonía con algún otro jefe de estado con quien tiene conflictos,
son actos ficticios. Son actuaciones para manipular. En las personas con esa estructura sociopática, según los textos, no hay una identificación genuina con el dolor y la necesidad de los otros. Todo está en función de los beneficios que él pueda obtener. Yo creo que el chavismo tiene muchas características de secta. Las sectas siempre tienen un líder, a quien se considera como único, especial, como hombre predestinado a una acción superior; y todos los que siguen a esa persona le deben una sumisión
incondicional. Quien participa en el proceso recibe todas las prebendas, siempre y cuando sea incondicional. Pero a aquél que disienta o se salga de la secta, lo acaban.

Hoy hay criterios de las ciencias, universales, que permiten hacer el diagnóstico de Secta destructiva para cualquier grupo organizado que emerja en el seno de una sociedad, y el chavismo los cumple todos.

-¿No existe la crítica?

-No existe la crítica. La lesión más grave que le ha producido la revolución al país es que le ha quebrado la lógica. Nos fracturó la lógica. Nos hemos acostumbrado a vivir con la lógica rota.

Un ejemplo típico de esta distorsión de la coherencia es que nos vemos obligados a exigirle al chavismo que cumpla con la Constitución que él mismo promovió.
Hay dos elementos que se nos han hecho cotidianos: la paradoja y la incertidumbre.
Uno solo de esos elementos que se haga cotidiano, termina enfermando al cerebro.
El cerebro tiene que vivir dentro de una estructura lógica, que lo que perciban sus ojos sea lo que él procesa.
Cuando Chavez dice: Son unos escuálidos, a la marcha asiste un millón de personas.
Cuando Chavez dice: Éste es una maravilla de fiscal, llevémoslo al panteón y, a las dos semanas se sabe que sobre éste fiscal pesan enormes sospechas de extorsión.

-¿Cuál cree que será el destino del Presidente?

-Si esta llamada revolución tuviese alguna posibilidad de enmienda, la opción de que se mantuviera sería mucho mayor. Pero, como desde el punto de vista de la psiquiatría no hay ninguna posibilidad de enmienda, dada la estructura de personalidad del Presidente, que es inmodificable, esta revolución seguirá hacia el despeñadero. Indefectiblemente, desde el punto de vista de la ciencia, Chávez tiene algo seguro en su futuro, que es la soledad.

Franzel Delgado Sénior

jueves, abril 23, 2009

Hombres de hecho..


No temple tanto comandante, que todo principio violento tiene un fin melancólico...

Dicen, se contradicen, se desdicen, juran, perjuran, abjuran; hoy mi hermano del alma, mañana mi jurado enemigo; hoy el imperio genocida, mañana cómo quisiera una foto con Obama; antes flaco y desmirriado, hoy opado y opulento; hoy enviar tropas a la frontera, mañana, amamos la paz. Ayer, acabaremos con la corrupción; hoy, rodeado de corruptos -más vale prontuario delictivo que currículum vítae. Como el personaje de la fábula de Andersen, cree estrenar un nuevo traje de palabras en cada revulsivo mitin, pero la ignorancia no le ayuda: sus palabras le denuncian, lo traicionan, lo dejan en total encueración. Puede adivinarse qué palabras teñidas de odio pronunciará. ¿Qué clase de hombres dirigen el destino de nuestro país? Pusilánimes, de poco espíritu, de ninguna expedición; así tipifica el DRAE el hombre para poco. Son seres desnudos, tejidos en palabrería vacía y sin obra que mostrar, llenos de farsa y fraude. Se manifiestan desnudos de cuerpo y alma en sus peroratas. Sus aliados, miembros de la izquierda oportunista y de alma miserable, siguen pasos ensangrentados; con él han vendido el país y se arriman al carro del vencedor defendiendo sus canonjías, un "ponme donde haiga", un "quítate tu para ponerme yo": no hay honor entre ladrones.

En la antípoda, ubicado el hombre de hecho, aquel que cumple su palabra. "Mi palabra vale más que un documento", sentenciaba el humilde inmigrante que fue mi padre con inconmovible convicción. Bajo esos lineamientos fuimos forjados y en esa dirección educamos a nuestros hijos en lo biológico pero también en lo intelectual; así también influiremos en nuestros nietos. Por ello, no hay políticos mendaces en mi familia.

No temple tanto comandante, que todo principio violento tiene un fin melancólico.

rafael@muci.com

La Oposición Venezolana tiene horario de oficina y calendario de vacaciones, HRC lo sabe y lo explota, paros light, marchas light, oposición light, lastima que la revolución no parece nada light, aprieta cada vez más y creo que estamos esperando las elecciones del 2012 para votar NO ?

lunes, febrero 09, 2009

El Bolívar que Chávez no leyó

Daniel Romero Pernalete *

Hoy, como nunca, se habla de Bolívar. Es elemento clave en la retórica presidencial. No hay discurso, de calle o de salón, que no esté aderezado con alguna descontextualizada frase del Libertador. El Presidente, ya por ignorancia, ya por conveniencia, omite a otro Bolívar: el Bolívar civilista, el estadista, el simple ciudadano que él siempre se sintió. Y cuando uno se acerca a ese Bolívar se da cuenta de cuán lejos está de las motivaciones y ejecutorias de un proceso que pretende arroparse con su nombre.
Cuando uno contempla asombrado los esfuerzos del Presidente por someter a su arbitrio a todos los poderes, no puede menos que recordar aquella parte de su Discurso en el Convento de Franciscanos, el 2 de Enero de 1814, en la cual afirmaba: "Huid del país donde uno solo ejerza todos los poderes: es un país de esclavos"... Ese mismo pensamiento lo expresa catorce años más tarde, el 27 de Agosto de 1828, cuando se dirige a los ciudadanos de la Gran Colombia en los siguientes términos: "¡Compadezcámonos mutuamente del pueblo que obedece y del hombre que manda solo!". Ese es el Bolívar que Chávez no leyó.
Cuando uno revisa la invasión de militares, activos y retirados, en todos los niveles de gobierno, o escucha el discurso militarista y guerrerista del Presidente, se le viene a la memoria una lapidaria frase que Bolívar le escribió a Madariaga el 26 de noviembre de 1816: "El sistema militar es el de la fuerza, y la fuerza no es gobierno". Esta idea permanece constante en el Libertador, quien trece años más tarde, el 13 de septiembre de 1829, le escribe a O' Leary: "Es insoportable el espíritu militar en el mando civil". Ese es el Bolívar que Chávez no leyó.
Cuando uno escucha las amenaza de Chávez de permanecer en el poder hasta más allá de lo legal y legítimamente admisible, le retumban en los oídos las palabras de Bolívar en el Discurso al Congreso de Angostura, el 15 de febrero de 1819: "Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder"... Y cuatro años más tarde, el 15 de Abril de 1823, califica ya no la situación sino la actitud de quien se aferra al poder por todos los medios, cuando le escribe a Santander: "Es una manía miserable el querer mandar a todo trance". Ese es el Bolívar que Chávez no leyó.
Cuando uno advierte los esfuerzos presidenciales por torpedear cualquier consulta ciudadana que ponga en riesgo su permanencia en Miraflores, piensa en el Bolívar que en carta al Dr. Castillo Lara, el 13 de septiembre de 1829, sentencia: "En los gobiernos no hay otro partido que someterse a lo que quieran los más". Ese es el Bolívar que Chávez no leyó.
Cuando uno tiene la paciencia y el valor de escuchar las alocuciones del Presidente, cargadas de odio, de insultos, de descalificaciones y de inquina, piensa en el Bolívar que le escribe a Santander, el 15 de abril de 1823: "Los intrigantes corrompen los pueblos, desprestigiando la autoridad", opinión que ratifica al mismo Santander, el 23 de febrero de 1825, cuando le escribe: "En política nada vale tanto y cuesta menos como las demostraciones de respeto y consideración". Ese es el Bolívar que Chávez no leyó.
Cuando uno observa el uso que el Presidente hace de la Fuerza Armada para amedrentar y reprimir a todo el que se niegue a tragarse el proceso, recuerda lo que Bolívar escribió en el proyecto de Constitución para Bolivia, el 25 de mayo de 1826: "El destino del ejército es guarnecer la frontera. ¡Dios nos preserve de que vuelva sus armas contra los ciudadanos!". Ese es el Bolívar que Chávez no leyó.
Cuando uno, en suma, recorre la historia del último quinquenio, y suma las payasadas, los desatinos, las sandeces y las malcriadeces del Presidente, uno se convence (y cada día más) de que, como Bolívar le escribía a Santander el 12 de Noviembre de 1823, "Un necio no puede ser autoridad". Ese es el Bolívar que Chávez no leyó.