viernes, febrero 13, 2009

Escuchen a un Niño de 10 años

lunes, febrero 09, 2009

El Bolívar que Chávez no leyó

Daniel Romero Pernalete *

Hoy, como nunca, se habla de Bolívar. Es elemento clave en la retórica presidencial. No hay discurso, de calle o de salón, que no esté aderezado con alguna descontextualizada frase del Libertador. El Presidente, ya por ignorancia, ya por conveniencia, omite a otro Bolívar: el Bolívar civilista, el estadista, el simple ciudadano que él siempre se sintió. Y cuando uno se acerca a ese Bolívar se da cuenta de cuán lejos está de las motivaciones y ejecutorias de un proceso que pretende arroparse con su nombre.
Cuando uno contempla asombrado los esfuerzos del Presidente por someter a su arbitrio a todos los poderes, no puede menos que recordar aquella parte de su Discurso en el Convento de Franciscanos, el 2 de Enero de 1814, en la cual afirmaba: "Huid del país donde uno solo ejerza todos los poderes: es un país de esclavos"... Ese mismo pensamiento lo expresa catorce años más tarde, el 27 de Agosto de 1828, cuando se dirige a los ciudadanos de la Gran Colombia en los siguientes términos: "¡Compadezcámonos mutuamente del pueblo que obedece y del hombre que manda solo!". Ese es el Bolívar que Chávez no leyó.
Cuando uno revisa la invasión de militares, activos y retirados, en todos los niveles de gobierno, o escucha el discurso militarista y guerrerista del Presidente, se le viene a la memoria una lapidaria frase que Bolívar le escribió a Madariaga el 26 de noviembre de 1816: "El sistema militar es el de la fuerza, y la fuerza no es gobierno". Esta idea permanece constante en el Libertador, quien trece años más tarde, el 13 de septiembre de 1829, le escribe a O' Leary: "Es insoportable el espíritu militar en el mando civil". Ese es el Bolívar que Chávez no leyó.
Cuando uno escucha las amenaza de Chávez de permanecer en el poder hasta más allá de lo legal y legítimamente admisible, le retumban en los oídos las palabras de Bolívar en el Discurso al Congreso de Angostura, el 15 de febrero de 1819: "Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder"... Y cuatro años más tarde, el 15 de Abril de 1823, califica ya no la situación sino la actitud de quien se aferra al poder por todos los medios, cuando le escribe a Santander: "Es una manía miserable el querer mandar a todo trance". Ese es el Bolívar que Chávez no leyó.
Cuando uno advierte los esfuerzos presidenciales por torpedear cualquier consulta ciudadana que ponga en riesgo su permanencia en Miraflores, piensa en el Bolívar que en carta al Dr. Castillo Lara, el 13 de septiembre de 1829, sentencia: "En los gobiernos no hay otro partido que someterse a lo que quieran los más". Ese es el Bolívar que Chávez no leyó.
Cuando uno tiene la paciencia y el valor de escuchar las alocuciones del Presidente, cargadas de odio, de insultos, de descalificaciones y de inquina, piensa en el Bolívar que le escribe a Santander, el 15 de abril de 1823: "Los intrigantes corrompen los pueblos, desprestigiando la autoridad", opinión que ratifica al mismo Santander, el 23 de febrero de 1825, cuando le escribe: "En política nada vale tanto y cuesta menos como las demostraciones de respeto y consideración". Ese es el Bolívar que Chávez no leyó.
Cuando uno observa el uso que el Presidente hace de la Fuerza Armada para amedrentar y reprimir a todo el que se niegue a tragarse el proceso, recuerda lo que Bolívar escribió en el proyecto de Constitución para Bolivia, el 25 de mayo de 1826: "El destino del ejército es guarnecer la frontera. ¡Dios nos preserve de que vuelva sus armas contra los ciudadanos!". Ese es el Bolívar que Chávez no leyó.
Cuando uno, en suma, recorre la historia del último quinquenio, y suma las payasadas, los desatinos, las sandeces y las malcriadeces del Presidente, uno se convence (y cada día más) de que, como Bolívar le escribía a Santander el 12 de Noviembre de 1823, "Un necio no puede ser autoridad". Ese es el Bolívar que Chávez no leyó.

CNE ACTIVARÁ 209 MESAS DE VOTACIÓN EN EL EXTERIOR

MUY IMPORTANTE, SE ESTA JUGANDO EL DESTINO POLITICO FUTURO DE VENEZUELA

http://www.cne.gov.ve/noticiaDetallada.php?id=4703

* El Poder Electoral abrirá centros de votación en 126 sedes diplomáticas, para garantizar el derecho al sufragio a los 57.358 venezolanos y venezolanas radicados en el extranjero y que están inscritos en el RE

El Consejo Nacional Electoral instalará un total de 209 mesas de votación en embajadas y consulados de 126 ciudades de diversos países del mundo, para que los 57.358 venezolanos y venezolanas radicados en el extranjero puedan ejercer su derecho al voto en el Referendo Aprobatorio para la Enmienda Constitucional, convocado para el domingo 15 de febrero.

Las mesas de votación serán activadas en 126 sedes consulares ubicadas en ciudades y regiones de países con los que Venezuela mantiene relaciones diplomáticas y donde viven ciudadanos venezolanos.

La lista de países en que funcionan centros de votación es la siguiente: Estados Unidos, España, Colombia, Cuba, Países Bajos (Araba, Curazao y Bonaire), Siria, México, Gran Bretaña, Francia, Canadá, Chile, Portugal, Marruecos, India, Israel, Polonia, Rumania, Italia, Noruega, Paraguay, Trinidad y Tobago, Indonesia, Austria, Líbano, Kenia, Malasia, Alemania, Jamaica, Suiza, Argelia, Nicaragua, Suecia, Namibia, Costa Rica, Brasil, Bélgica, Uruguay, Belice, Antigua y Barbuda, Arabia Saudita, Dominica, Corea del Sur, San Vicente y las Gran Caimán, Singapur, Guatemala, Haití, San Kitts y Nevis, Vietnam, Qatar, Francia, Perú, Argentina, República Dominicana, Santa Lucía, Dinamarca, Bulgaria, Irak, Honduras, Sudáfrica, El Salvador, Turquía, Hungría, Japón, Libia, Nigera, Checoslovaquia, Etiopía, Bolivia, China, Grecia, Panamá, Grenada, Ecuador, Kuwait, Guyana, Suriname, Filipinas, Irán, Senegal, Barbados, Palestina, Finlandia y Egipto.

Venezolanos en el Mundo

1.Puedas o no puedas votar, Asiste a las elecciones y comparte opiniones..

2. Creas o no en la política, Así se mueve el mundo por eso debemos preocuparnos por quienes lo manejan. (Si sientes algo de patria en tu corazón (Llora y asiste a las elecciones) y si no te preocupa sigue como el cangrejo..)

Nota A: Nosotros acá (y me incluyo aunque este como el pan recién calientico acabado de salir), el granito de arena esta en el voto, en lo que transmites, manifiestes o comuniques. Eso ya es decisión de vosotros.

Nota B: Yo tampoco podre votar, pero ahí estaré Junto a los que si puedan votar (Con mi raza, mi gente y con el que venda las Cachapas con queso e mano)

Pero siempre tendré mi conciencia tranquila sabiendo que colabore en lo que pude, contra las gestiones de un gobierno que yo considero que será estudiada por vuestros hijos como la peor época negra que vivió Venezuela. Que en particular me trajo hasta España.

*Todos a los centros de votaciones el 15!!

jueves, febrero 05, 2009

Los filatélicos...

La llamaron locura de Venus y de afectados estaban llenos los frenocomios
Riqueza súbita y grosera: una característica del proceso involucionario. Los restaurantes y aviones repletos de nuevorriquismo campante a dólar preferencial. Se comenta de la invitación a un "sarao" de recién ungidos en La Lagunita. Entre la crema invitada no dejaron de encontrarse, banqueros, intelectuales, periodistas, comerciantes y políticos beneficiarios con desparpajo de los favores del poder ¡cómo si algo fueran a llevarse al momento de morir! El mal gusto reinaba doquier. La señora, nalga seca pero en estrecho traje de Versace departía con sus invitados. Hablaban de los pasatiempos de sus esposos. Numismático éste, art decó aquél otro y fue así como la misia en su urgencia por sobresalir manifestó, "¡Mi gordo es sifilítico...!" Aquél que de cerca oía, corrigióla, "Filatélico mi gorda, fi-la-té-li-co".

Una de las formas de sífilis terciaria o PGP (parálisis general progresiva) se presenta una o dos décadas después del chancro inicial, daña el cerebro y con ello la moral. La llamaron locura de Venus y de afectados estaban llenos los frenocomios. Conduce a la pérdida del sentido de la ética y de la estética; al soltarse el freno de la educación se tornan groseros, mentirosos, se creen milmillonarios, se ríen de estúpida manera y pierden la noción de número y cantidad. Al final, la incontinencia afectiva y esfinteriana, y la suciedad, marcan su cuerpo y su entorno.

La llamada forma grandiosa o explosiva es la predominante en la nueva casta que nos aflige. Mire la salubridad venezolana actual y verá en ella la impronta de la treponematosis, llamada "la gran imitadora".

Cuánto comparte la nueva clase con la PGP, pero nadie dirá que están enfermos de odio, codicia, aberración sexual, ignorancia, indiferencia o desenfado...

rafael@muci.com

La Violación

Fernando Mires

1. Ya los más destacados constitucionalistas venezolanos se han referido a ese tema desde el punto de vista jurídico, de tal modo que es muy poco lo que yo -desde una perspectiva tan lejana- podría agregar. La opinión casi unánime es que en consideración de que el tema de la prolongación del mandato presidencial fue definitivamente zanjado a través del triunfo del NO en el referéndum del 2 de diciembre del 2007 y considerando que la Constitución estipula con extrema claridad que una iniciativa de reforma constitucional que no sea aprobada no podrá presentarse de nuevo en un mismo período constitucional a la Asamblea Nacional, la enmienda constitucional es, desde el punto de vista jurídico, inconstitucional. El sólo llamado a votar por la enmienda, implica una violación constitucional. No es demasiado lo que se puede argumentar sobre ese punto. Está todo dicho.

En cualquier país del mundo en donde rija el principio de la separación de poderes ese referéndum que tendrá lugar el 15 de febrero del 2009 habría sido una absoluta imposibilidad. No obstante, el hecho de que en Venezuela no rija la división de los poderes –reiteradamente probado por las decisiones del TSJ (ver caso de las habilitaciones, entre muchos)- obliga a dejar de lado la discusión jurídica y remitirse exclusivamente a la discusión política acerca del tema. Los seguidores incondicionales del gobierno así lo han decidido. Ni siquiera se toman la molestia de argumentar legalmente. En el mejor de los casos, recurren a triquiñuelas de leguleyos. Se trata, en fin, de un referéndum violado por sus propias argucias. La propia pregunta del referéndum es un desacato a las normas más elementales del derecho público. Preguntar a los votantes si van a votar en contra o a favor de la ampliación de los derechos del pueblo, esto es, preguntar al pueblo si está en contra o a favor de sí mismo, no sólo es un truco ilegal: es una infamia. Si hay algo peor que la enmienda, es la pregunta por la enmienda.

El mismo hecho de reemplazar el argumento jurídico por el truco leguleyo demuestra que el gobierno está decidido a subordinar la Constitución al poder político; y no el poder político a la Constitución. Ese propósito implica por definición una violación constitucional.

La oposición venezolana carece de protección jurídica, carece de protección militar y policial, carece de protección parlamentaria, carece de protección institucional. Debe ser, junto con la rusa y la bielorusa, una de las oposiciones más inermes del mundo. Llega a dar lástima. Sólo le queda, como último recurso, la protección política, lo que significaría – a sabiendas de la inconstitucionalidad de la enmienda - intentar alcanzar los votos de la mayoría en una lucha extremadamente desigual y frente a un gobierno que desata mecanismos altamente represivos y que, además, controla gran parte de los medios de propaganda, financiados con el dinero de todos los venezolanos. En esas condiciones de radical desigualdad, si el gobierno no llega a obtener una mayoría abrumadora, habrá perdido políticamente la elección, aunque afirme que nominalmente ha ganado. Un triunfo estrecho del SÍ en contra del NO, dejará todas las cartas abiertas para el futuro inmediato. La lógica matemática no siempre es idéntica a la lógica política. Esto hay que decirlo desde un comienzo, por si alguien lo ha olvidado.

Con un estrecho triunfo, el gobierno no habrá ganado en legalidad, puesto que el mismo la ha violado, y tampoco habrá obtenido más legitimidad. Ahora, si el gobierno, en las condiciones por el mismo impuestas, llegara a perder, lo que es muy difícil, habrá perdido tanto la legalidad como la legitimidad a la vez. Eso, por lo demás, lo sabe muy bien el gobierno. Por eso ha prohibido perder. Pero ese es un tema que deberá ser discutido a partir del 16 de febrero, suponiendo que todavía sea posible discutir.

El argumento leguleyo del oficialismo que afirma que la enmienda no sustenta la reelección indefinida sino que “amplía los derechos del pueblo” -de donde se supone el absurdo de que los miembros del pueblo son sólo los que gobiernan- para ser reelegido a través de nuevas elecciones, es para decir lo menos, falaz. Si el mandatario venezolano fuera un mandatario cualquiera, esa tesis podría ser quizás tema de una seria controversia. Pero quien conoce el proyecto político-militar que representa Chávez y el chavismo, se da cuenta de inmediato que el objetivo de la enmienda no es sólo la reelección indefinida sino, hablando desde una perspectiva puramente pre- política (que es al fin la que ha impuesto el propio gobierno) forma parte de una estrategia de acumulación de poder. O lo que es peor: la propia Constitución ha sido convertida en táctica de una estrategia política que trasciende a la Constitución. Nadie impedirá al fin, que si obtiene un triunfo resonante, el gobierno afirme que el pueblo “ya decidió” el 15 de febrero; y ahí se quede, hasta que la muerte nos separe, amén.

2.
El gobierno venezolano no sólo ha violado su propia Constitución; ha cometido, además, un desacato de similar o de peor calibre: ha usurpado la soberanía popular. Me explico:

Todas las constituciones del mundo tienen como fundamento una idea: esa es la idea de que la soberanía reside en el pueblo. Esa idea proviene de los inicios de los tiempos modernos y es la misma que dio origen a las revoluciones más decisivas de nuestra época, que fueron la norteamericana y la francesa. Esa idea tiene, no podía ser de otra manera, un origen teológico, y dice así: “Dios, que es el único poder, delega su poder a los pueblos para que elijan a sus soberanos. Por lo tanto, el verdadero soberano es el pueblo”. Así se explica, para poner un ejemplo, que –según el genio de Lope de Vega- cuando el pueblo de Fuenteovejuna en rebelión al ser preguntado: “¿Quién lo mató?” La respuesta unánime fue: “Fuenteovejuna”; o sea: el pueblo soberano negaba -de acuerdo a la pluma política de Lope de Vega- la soberanía usurpada.

Recordando a Fuenteovejuna entendí porque los alemanes del Este, cuando escuchaban a los dictadores comunistas hablar en nombre del pueblo, salieron un día a la calle y gritaron: “nosotros, nosotros somos el pueblo”, frase multitudinaria que derrumbó muros; tanto los de cemento como los mentales. Eso es lo que debería haber gritado la oposición venezolana, cuando su presidente, con increíble seguridad afirmó que la enmienda había sido pedida por “el pueblo”. Cuan inerme ha de estar la oposición de Venezuela al verse obligada a aceptar una extorsión en nombre de un pueblo del cual la oposición es, por lo menos, la mitad.

¿Cuándo el pueblo pidió a gritos una enmienda? ¿Dónde estaba el gran movimiento popular que gritaba en las calles: “enmienda, enmienda queremos, enmienda, enmienda nada más?” En ninguna otra parte que no hubiera sido en el cerebro de quien cree que es el pueblo.

El pueblo venezolano, el verdadero, venía saliendo de disputadas elecciones regionales; estaba políticamente agotado. Tanto chavistas como no chavistas se disponían a pasar la navidad en paz; cada uno con los suyos. Mas, de pronto se enteraron de que el “pueblo”, es decir, todos, no podían seguir viviendo más sin una enmienda. Y allá fueron. Los chavistas sumisos a defender una enmienda que no entendían. Los antichavistas: a luchar contra esa enmienda. El pueblo fue enviado a luchar por un hombre que imaginaba ser el pueblo; y el pueblo obedeció. Militares y civiles; malos y buenos, progresistas, reaccionarios, revolucionarios y contrarevolucionarios, negros y blancos, todos mezclados entre sí, comenzaron a golpearse en las calles en nombre de un pueblo sin saber que ellos eran el pueblo y no quien les hablaba en nombre del pueblo. Si no fuese tan trágico sería comedia.

El pueblo en su soberanía, había sido usurpado por quien puede ser, bajo ciertas condiciones, un delegado del pueblo en el poder. Nunca el pueblo. El presidente ha violado así no sólo la letra de Constitución. Ha violado además el principio de la soberanía popular, fuente de toda Constitución. Y todo ¿para qué?

La respuesta oficialista es lacerante: para la revolución.

3.
Inmediatamente después que “el pueblo”, es decir el presidente, habló, el pueblo, el verdadero, se enteró de que la revolución había entrado a una nueva fase de profundización. ¿Y cuáles habían sido las otras fases? ¿Dónde está escrito el plan de la revolución? Al menos los sistemas totalitarios del reciente pasado elaboraban planes quinquenales que por cierto siempre fracasaban, pero eran planes, y como tales, eran dados a conocer públicamente, aunque nadie los leyera. El pueblo venezolano, en cambio, se entera de que hay una nueva fase que requiere enmiendas constitucionales después que la enmienda ha sido dada a conocer. De modo que no es el plan el que da a conocer la enmienda sino que la enmienda da a conocer al plan. Esa es otra violación: y es la violación del más elemental sentido común.

“En nombre de la revolución todo está permitido”. Ese ha sido el lema de todos quienes han sido o imaginan ser revolucionarios. La revolución, en el marco de esa lógica, deja de ser un acontecimiento real y se transforma en una entidad dotada de vida propia cuya razón interna es dada a conocer como si fuese una revelación religiosa por quienes hablan en nombre de ella. Quien alguna vez quiera justificarlo todo (robar, mentir, violar, matar) sólo le basta decir, como los de las FARC, que lo hace en nombre de una revolución. Aunque esa revolución nunca haya existido, como es el caso notorio de Venezuela.

La revolución es un acontecimiento. Una revolución no dura más que lo que dura el acontecimiento, que puede ser el derrocamiento de un tirano, la caída de un régimen o una transformación profunda en las ciencias o en las con-ciencias. Si una revolución dura más allá del acontecimiento, ya no es una revolución; es otra cosa. Porque una revolución es un acontecimiento que al ser extraordinario es excepcional. Nadie, ni los individuos ni los pueblos pueden vivir en un estado de excepción permanente. Los dictadores, en cambio, buscan extender su mandato hacia el infinito, amparados en la idea de la revolución. Así se explica porqué casi todos los dictadores se han declarado revolucionarios.

Pinochet, por ejemplo, imaginaba que él debía permanecer en el gobierno hasta el fin de sus días para realizar la que él llamaba “revolución restauradora”. Eso no sólo lo imaginó sino que, además, lo hizo Castro. Pues, en la lógica de cada dictador, no es la duración de la revolución lo que determina su mandato sino la duración de su mandato lo que determina la duración de la revolución. Así, la revolución, que alguna vez fue una palabra que sirvió para designar a levantamientos populares, ha terminado por transformarse en la religión de las dictaduras. Y como toda religión, la religión revolucionaria no reconoce ningún principio, ninguna moral, ninguna ley, nada que no sea aquello que proviene de los mandamientos de la revolución. Así se explica porque siempre los dictadores revolucionarios han entrado en conflicto con las religiones. Los dictadores las consideran, en efecto, como rivales que les disputan el principio de la eternidad del cual ellos creen ser sus depositarios absolutos. Los ataques terroristas en contra de la Nunciatoria Apostólica; la profanación de la Sinagoga, y los desacatos teológicos en las que incurre el presidente en sus discursos (¡Cristo era socialista!) no son hechos casuales, sino equivalentes a todos aquellos que siendo apenas ídolos de barro quieren ser adorados como dioses. Así se explica también porque para ellos la razón constitucional no vale nada frente a la razón revolucionaria. Y si es necesario cometer fraudes en nombre de la revolución, el fraude será también santificado.

Sadam Hussein, siguiendo el ejemplo de las dictaduras comunistas europeas, ganó las elecciones nacionales con el 99% de los votos. Castro es más modesto; ganó “apenas” con el 95%. En un nivel menor, el fraude electoral cometido en Nicaragua -del cual han dado testimonio visual personas de tan alta credibilidad como los escritores Gioconda Belli y Sergio Ramirez- fue realizado en nombre de la revolución. Yo pienso que, efectivamente Ortega sabía del fraude, el que hizo cometer, no porque fuera un fraude, sino como una medida para salvar a la santa revolución de una mayoría “engañada” por el “imperio”. ¿Qué sucederá en Venezuela? No sé.

Como una dictadura no quiere jamás terminar, la revolución que la sustenta no debe tampoco terminar. De ahí que los dictadores inventan una y otra y otra fase de la revolución para que ésta no termine jamás. De este modo la revolución se convierte en un abismo al que siempre hay que profundizar. “Quien hace revoluciones a medias, cava su propia tumba”- dijo Robespierre en el drama de Georg Büchner (“La Muerte de Dantón”). Efectivamente: para no cavar su propia tumba, Robespierre, como después Stalin, necesitaba que la revolución siempre se encontrara a medias para seguir profundizándola (enmendándola) hasta el infinito. La revolución se convierte así en una necesidad biológica del dictador: en una cuestión de vida o muerte. “Patria o muerte” no sólo es, por lo tanto, una consigna fatídica sino, además, es el salvavidas que arrojan los dictadores desesperados al océano de la historia. Mas, llegará el momento en que la revolución, convertida en diosa, devorará a sus propios hijos; que fue ése el destino de Robespierre, Danton, Trotzky, Bujarin, Cienfuegos, Guevara, y cientos, cientos más. “Nosotros no hemos hecho la revolución; la revolución nos ha hecho a nosotros” dijo Dantón en el drama de Büchner, para agregar, poco antes de ser guillotinado: “La revolución es como la hija de Pellas; ella despedaza a los seres humanos para rejuvenecerse a sí misma”.

No la Constitución sino que la revolución es, para los dictadores revolucionarios, la fuente de todo derecho. Así como la ley religiosa o Scharia se encuentra en algunos países islámicos sobre la Constitución civil, la ley revolucionaria (decreto) se encuentra bajo determinadas dictaduras por sobre la Constitución. Pero a diferencia de la ley religiosa que yace en las líneas de un libro supuestamente sagrado, la ley de la revolución está determinada por las ocurrencias y necesidades del dictador. Es por eso que bajo las dictaduras, las constituciones son enmendadas y remendadas sin cesar, hasta que definitivamente caben en el cuerpo del dictador. No ocurre así en los países democráticos donde nadie, pero absolutamente nadie, se encuentra por sobre la Constitución.

No hay nada más difícil que introducir una enmienda en alguna Constitución de algún país democrático. Que en diferentes países europeos, y sobre todo en los EE UU se encuentren en la letra constitucional verdaderos anacronismos, no lleva a nadie a desear cambiarlos porque “así lo quisieron los padres de la Constitución”. De tal modo que suele suceder que, cuando algún mandatario falta a la Constitución, debe pagarlo muy caro. Todavía flotan en el tiempo los recuerdos de los casos de Watergate de un Nixon, o los deslices eróticos de un Clinton.

Es que la Constitución no es un montón de leyes. Es un conjunto orgánico. Si tú introduces una enmienda, no sólo cambias una ley, sino que alteras todo el conjunto. Con mayor razón todavía si esa ley toca un principio tan central como es el de la alternabilidad del poder. Ese es el motivo que explica porque las constituciones deben permanecer, en lo posible, intocadas a través del tiempo. Ellas están por sobre todos y debajo de nadie. La Constitución, el mismo término lo dice, es el modo como una nación se constituye a sí misma. Más aún: como afirmaba Montesquieu: en las constituciones se encuentra reflejada el espíritu de las leyes. Entiéndase bien: no la letra: el espíritu de las leyes. Es decir: las leyes tienen espíritu.

El espíritu de una ley se encuentra según Montesquieu (“Las Costumbres y las Leyes”) en la propia historia de los pueblos, historia de donde vienen las costumbres que configuran ese “derecho antes del derecho” que no puede obviar ninguna Constitución. Detrás de cada ley hay muchas vidas; y a veces son vidas que sangran con dolor. Esa, y no otra razón, es la que debe llevarnos a respetar a la Constitución; y no sólo a la nuestra, sino a la de todos los países del mundo. En ella vivimos todos y nuestros antepasados también. La Constitución somos nosotros mismos constituidos como ciudadanos en la Ley. Esa también es la razón que llevó a Kant a sostener en su “Crítica de la Razón Práctica” su tan conocida máxima relativa a que hay que actuar de tal modo “que las máximas de tu voluntad puedan valer al mismo tiempo como principios de una legislación general”. Quiere decir: si no conoces la letra de la Ley, o si no hay Ley, actúa según su espíritu. Ese espíritu no sólo está en la Constitución: es la Constitución. Recuerdo al llegar a este punto un artículo de un amigo venezolano. Quizás sin haber leído a Kant, escribió: “Yo voté en contra de esa Constitución pero hoy la defiendo. Sigo pensando que es una Constitución de mierda. Pero es MI Constitución.

Al fin sólo queda el voto, y con el voto una esperanza. Ojalá, dirán muchos -en ese momento tan íntimo y tan público que es el votar- que ésa, la última esperanza, no sea objeto de otra violación.

( Ruédalo...! )

La Historia del NO

Aquella madrugada del 4 de febrero el país se conster
¿Qué lo ocasio ?
Un militar que se amoti
El golpe no le funcio
La fuerza armada, constitucionalista para la época, reaccio
y el golpista, presa de terror, en un museo se arrinco.
Ante las cámaras, el golpista opi
Una parte del país lo cuestio
La otra, se emocio
Por supuesto que la autoridad lo aprisio
Pero al golpista, una cómoda celda se le acondicio
Desde allí, su canto de sirenas ento
Y a muchos enaje
No fue poco el intelectual y dueño de medio que con él se apasio
Yo NO
Su grandilocuencia a muchos envene
Repito que e mí
Gracias a Caldera, su cárcel termi
Hábilmente, el golpista , como político, accio
La presidencia la ga
Desde el primer día, a la Constitución la traicio
Con los terroristas se herma
Casi todo el erario público a otros países le do
De todos sus delitos a los demás incrimi
Se encade
Nos arrui
El fin de su mandato se aveci
El CNE suyo nos envai
Su fiel psiquiatra el resultado nos clo
El país cami
Muchas consignas ento
Ni sus malandros, ni una fuerza armada agresiva nos fre
Poco a poco, la gente por él hipnotizada, reflexio
Por eso, en su primer intento de reforma, se desmoro
Sin embargo, no se resig
Las leyes distorsio
Y, en ser presidente vitalicio, se empeci
Pero el pueblo no se desga
Nuevamente le dijimos que
Y la Democracia ga
“Juego ganado no se tranca”. Se dice en domi

Octavio Montiel

miércoles, febrero 04, 2009

¡HEIL, HUGO!

Antonio Sánchez García:

No aguantó más: ya asoma sus pezuñas el monstruo fascista escondido en los pliegues de la revolución bonita. Bastaron dos derrotas al hilo y la clara percepción que el carro de la historia lo dejó varado en la Estación Fracaso, para que tirara todas las caretas humanistas y dejara ver su más profunda verdad: Chávez fue, es y será un fascista hasta que la historia termine por enterrarlo en el basurero de la historia.

Lo fue cuando acunó los sueños golpistas en la academia militar; lo fue cuando ordenó asesinar a modestos soldados y ciudadanos que se le cruzaron en el camino en aquellos aciagos días de febrero y noviembre de 1992; lo fue cuando ocultó sus garras disfrazado de demócrata ejemplar.

Mientras contó con la suerte del destino y el carnaval del petróleo, pudo escudarse en su constitución. Eran otros tiempos. Y esos tiempos terminaron. Se agotó el demócrata. Ahora, cuando la historia le da la espalda y todo le señala la puerta de salida, muestra la inmundicia y la maldad que guarda en su corazón. Y pretende darle el palo a la lámpara para entronizarse dictatorialmente en el Poder. Para lograrlo, ordena gasificar al estudiantado. Ya tiene un muerto más a su haber. Él fue quien ordenó asesinar al estudiante de la UDO, gasificado por su guardia pretoriana. Él, quien armó a las tropas de choque de Lina Ron para que asaltaron a la Prefectura de la Alcaldía Metropolitana. Él quien ordenó entregarle armamento de guerra y bombas lacrimógenas a los SS de la Piedrita. Él quien mueve a los títeres rojo rojitos que hacen vida en los escondrijos del extremismo universitario y asaltan asambleas estudiantiles para impedir el debate y el diálogo.

Basta de tratarlo como a un demócrata. Que se tutee con Lula da Silva y reciba la bendición de Michelle Bachelet - ¡qué insólita ceguera! - no le quita un ápice del militar fascista que siempre fue. Que todas las naciones de la región, con la honrosa excepción de los Estados Unidos y el Canadá, miren de soslayo y practiquen la misma política de apaciguamiento que practicaran las potencias europeas frente a la prepotencia de Adolfo Hitler, no lo hace menos abominable. Es una cría de Fidel, un remedo de Perón pero sobre todo un lejano epígono de Hitler y de Mussolini. Basura nazi-fascista.

Que sus SS y sus SA invadan los espacios de nuestros gobiernos e impidan el funcionamiento de nuestros funcionarios en Miranda, en Táchira o en Caracas no se debe al espontaneismo de la zarrapastrosa barbarie de Lina Ron, los Tupamaros o los secuaces de Juan Barreto. Tampoco a la ignominia de un generalato cómplice del asalto a nuestras instituciones y segundones de un dictadorzuelo para vergüenza y deshonra de la institución militar. Se debe a quien usurpa la presidencia de la república y gobierna de facto sobre un país atropellado, aplastado y anonadado ante tanta iniquidad.

El secuestro a un funcionario de la Alcaldía Metropolitana, el atropello de sus analfabetas universitarios y el asesinato de jóvenes estudiantes corresponde a una política largamente planificada en Miraflores, preparada en complicidad con los esbirros del castrismo y la canalla izquierdista que sobrevive en los viejos e insignificantes partidos del estalinismo venezolano.

El sacrilegio cometido por sus bandas armadas contra la Sinagoga de Caracas pone la guinda sobre la pestilente torta de su castro fascismo. Pero se equivocan quienes le temen: esos desmanes son los estertores de un régimen que boquea y comienza a entrar en la agonía. Chávez perdió el tren de la historia. Sus gritos y obscenidades son reclamos de paralítico. Le espera el abismo.

sanchez2000@cantv.net

Señores CNN (Por Andreina Martínez )

Srs. CNN

Srs.,. CNN, me permito escribirles, por el simple hecho de no permanecer en silencio, como ciudadana que le duele lo que pasa en su país, la noche del domingo 1 de febrero, la mayor parte del pueblo venezolano quedo estupefacto al ver su programa de: "10 años de la Revolución", realmente lo que dio fue pena al ver a un prestigioso canal prestarse para tamaña mentira.

Por lo mismo considero una afrenta al noble pueblo de Venezuela que clama por justicia y libertades, sea precisamente su canal CNN, que obviando todo los desmanes de este oprobioso régimen se haga cómplice de semejante aberración, legitimando la mentira , por falta de veracidad e imparcialidad.

Me permito recordarles que el periodismo se ha considerado tradicionalmente como el "cuarto poder", a la par de los tres poderes institucionales clásicos de una nación (Ejecutivo, Legislativo y Judicial). autorregulado por normas éticas y morales, constituye un agente moderador y un instrumento de control social de primer orden, capaz de investigar y denunciar acciones inapropiadas (corrupción, incompetencia, etc.) de los poderes constituidos y otros estamentos sociales. Ustedes con su reportaje demostraron una total violación a todos los principios enunciados violentando todos los derechos fundamentales de la veracidad de la información.

Durante todo este tiempo los venezolanos hemos permanecido acorralados, maltratados, humillados, brutalmente pisoteados por la bota militar, soportando la violencia dictatorial con estoicismo, en un ejercicio paciente, pero eficaz, de resistencia clandestina activa que muchos de ustedes desconocen porque no lo han vivido, ya que es muy fácil opinar si vivimos en países que respetan los mas elementales derechos.

La Veracidad de los Hechos.-

El gobierno actual, ha sido un largo proceso marcado por la violencia. La llegada de Hugo Chávez al poder se produjo dentro de ese proceso en que han abundado los hechos violentos. Algunos de ellos, además, protagonizados por el propio Chávez y sus más inmediatos seguidores. Pocos acontecimientos, en efecto, superan en violencia y en fuerza destructiva el alzamiento del 4 de febrero de 1992, protagonizado por Chávez, y por la mayor parte de los que hoy detentan el poder y que ustedes nunca han contado.

Los invito a que vengan a la Venezuela de la Revolución Bolivariana para que palpen la otra violencia, la de los presos de conciencia, los exilados, la violencia que se genera en la pobreza, despiadada y creciente; la de los buhoneros que lo invaden todo; la de los niños de la calle, que Chávez se comprometió a erradicar en un año, y lleva diez de aumento constante; la de los atropellos policiales y de la Guardia Nacional, que a la gente de mi generación nos recuerda cada vez más los tenebrosos días de otras dictaduras; la que genera la corrupción, igualmente desenfrenada, que provoca la indignación de la gente; la que se incuba en el fraude electoral, practicado con cinismo y arrogancia apabullante, que genera una sensación de impotencia, la que provocan los desmanes de la Asamblea Nacional; del Poder Judicial, incluso a nivel del Tribunal Supremo; de la Fiscalía General, de la abúlica Contraloría y de la grotesca Defensoría del Pueblo; todos controladas por la Revolución Bolivariana, la crisis de inseguridad, producto del aumento de la criminalidad, que se vive en las calles de Venezuela y que no parece ser prioritario para el gobierno nacional., más desbordada y agresiva que nunca.

La disminución galopante de las reservas internacionales, la incapacidad que ha demostrado el gobierno para invertir en la producción de bienes y servicios, el cual se ha limitado a beneficiarse del aumento circunstancial- y por causas coyunturales a nivel mundial- de la cesta petrolera y con un total descontrol del gasto público, la corrupción, la destrucción de la principal Industria del país: PDVSA, todos estos son los ingredientes fundamentales del gobierno de Chávez en el aspecto económico.

Esto señores es el "REAL" resultado de la Revolución Bolivariana, que ustedes en su programa casi dignifican.

Quisiera recordarles a Miguel Ángel Quevedo, quien fuera el Director de Bohemia en "la isla de Cuba, quién escribió a quien fue su amigo el 12 de agosto de 1969, Ernesto Montaner, en su exilio en Miami unas importantes confesiones en donde señalaba que al recibir esta carta su amigo Ernesto, él ya se habría enterado por los medios de comunicación, de su suicidio.

"Ojala mi muerte sea fecunda. Y obligue a la meditación. Para que los que puedan aprendan la lección. Y los periódicos y los periodistas no vuelvan a decir jamás lo que las turbas incultas y desenfrenadas quieran que ellos digan. Para que la prensa y los medios de Comunicación, sean un faro de orientación…"

Para finalizar quisiera saber si pueden leer esta carta en su programa de Noticias.

Andreina Martínez
Geólogo con 23 años de Servicio en la Industria Petrolera Venezolana: PDVSA
Ilegalmente despedida en Enero del 2002, por el régimen de Hugo Chávez por luchar por sus principios y valores.